Las entidades independentistas siguen llevando a cabo iniciativas de lo más peregrinas para pedir la libertad de los dirigentes independentistas que se encuentran en prisión. Las últimas van de un ayuno público y colectivo a una cena que solo contenga alimentos de color amarillo.

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La Asamblea Nacional Catalana (ANC) ha llamado a través de las redes sociales a hacer “un ayuno público y colectivo” en protesta por “la represión política del Estado español contra el pueblo catalán” y en solidaridad con los presos independentistas y los exdirigentes que se han ido al extranjero.

A través de la página web prouostatges.cat, la ANC llama a los ciudadanos, de entre 18 y 75 años, a apuntarse a la iniciativa. Una vez inscritos en la web, pueden escoger el centro cívico o local de entidad donde harán el ayuno y marcar en el calendario las fechas.

En cada uno de estos espacios, explica, habrá personas que ayunen, solo tomando agua, durante un mínimo de dos días y un máximo de una semana, en función de “sus posibilidades y libre compromiso”. Además, se harán relevos para que la acción se mantenga el tiempo que consideren oportuno.

CENAS AMARILLAS

Pero la ANC, junto a otras entidades independentistas como Òmnium Cultural, también están llevando a cabo una iniciativa que consiste en todo lo contrario: ir a cenar. Son cenas, eso sí, amarillas. Los menús se componen de platos con alimentos de este color, del que se han apropiado para pedir la libertad de los presos.

Por ejemplo, en una de las ya celebradas el menú consistió en patatas fritas, piruleta de queso de oveja, cazuela de queso fresco y mermelada de pimiento amarillo, hummus, crema de verduras con cúrcuma, pollo al curry y cebolla caramelizada y pescado con salsa de azafrán. De postre, buñuelos con crema de limón. Todo, en amarillo.

Las citas se celebran tanto en restaurantes como en centros culturales, inclusoen instalaciones de titularidad pública y cuentan habitualmente con la presencia de los familiares de los presos. El precio del cubierto es de 25 euros, dinero que va a parar a los familiares de los encarcelados y a la Caja de Solidaridad, la hucha con la que cubren las fianzas de los encausados.

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