Barcelona quiere pasar página y recuperar la normalidad total en La Rambla. Por eso, la pasada noche comenzó a retirar los altares de la calle en honor a las víctimas de los atentados. Algo que ha levantado gran expectación en las redes.

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Muchos ciudadanos quisieron ver cómo los operarios retiraban de noche las velas, flores, mensajes y demás regalos y ofrendas en honor a las víctimas de los atentados de Barcelona y Cambrils. Twitter se llenó de mensajes y fotos de las acciones de eliminación, con las que la ciudad quiere volver a la normalidad.

La Rambla se llenó de operarios de limpieza que se encargaron de separar los distintos objetos, que se conservarán de una manera u otra para pasar a formar parte del museo histórico de la ciudad. Así, el Ayuntamiento explicaba que las velas se fundirían para hacer alguna escultura en homenaje o que los mensajes se almacenarían para que no se perdiesen. Pero, tal y como ocurre tras un atentado, la normalidad tiene que volver a la ciudad.

El propio Ayuntamiento de Barcelona, en su perfil de Twitter, recogió algunas fotos del momento en que los operarios de limpieza comenzaban a retirar los altares, que han servido de homenaje a las víctimas durante algo más de una semana.

Con mucha expectación en las redes, la retirada de los altares ha durado varias horas, pues eran muchos los que se habían acercado hasta allí para depositar su recuerdo. A la historia de la ciudad pasarán ya las imágenes de los altares y algunas sobrecogedoras, como el mensaje de un mendigo cambiando su vida por todos los que habían muerto a manos de Younes Abouyaaqoub.

De momento, los altares pasarán a un espacio temporal, antes de iniciar su camino al museo de historia de la ciudad. El lugar de los altares será sustituido en un futuro cercano por un espacio memorial, en el que seguir honrando a las víctimas y que haga a la ciudad no olvidar lo sucedido.

La mayoría de ciudadanos ha aplaudido la medida, pues muchos estaban ya hartos de ver que había gente que no respetaba ese memorial improvisado. Los selfies y las sonrisas de algunos al pasar por allí han hecho que los barceloneses quieran pasar página cuanto antes.

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