Lo venimos contando semana tras semana en este mismo espacio desde que el conflicto catalán ha alcanzado su máxima tensión : la situación económica empeora a marchas forzadas en Cataluña.

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Tan solo hace unos días conocíamos el dato de que la Comunidad autónoma catalana lideraba la subida del paro en España con 14.698 desempleados más, el doble que en el mismo mes de 2016, mientras que el incremento de afiliados ha sido una tercera parte del de hace un año. Según los datos difundidos por el Ministerio de Empleo y Seguridad Social, Cataluña cerró octubre con 415.071 parados tras sumar esas 14.698 personas en un mes marcado por la celebración del referéndum y la declaración de independencia que terminó con la aplicación del artículo 155. Las cifras de Cataluña se enmarcaban en un mes en el que la afiliación media total a la Seguridad Social aumentó en 94.368 personas respecto al mes anterior, hasta alcanzar los 18.430.529 ocupados.

Ahora hemos conocido también un nuevo dato que debería hacer reflexionar a cuantos se han apuntado a este disparate independentista. Cataluña perderá 2,7 puntos del PIB si la crisis política actual continúa y se agudiza en 2018, según un informe de la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (AIReF). Según este informe, la crisis institucional restará 0,7 puntos porcentuales al crecimiento del PIB en Cataluña en 2018 y llegará hasta un máximo de 2,7 puntos si el escenario empeora “deteriorando su situación fiscal”. Para realizar este informe sobre la inestabilidad política e institucional de Cataluña, la AIReF ha valorado el aumento de la incertidumbre que afecta al conjunto de España y la pérdida de confianza en la economía catalana.

Y de la misma opinión es el Banco de España que  calcula que la situación política en Cataluña podría restar al crecimiento económico entre 0,3 y 2,5 puntos porcentuales en los dos próximos años, en función de dos diferentes escenarios que varían según la intensidad y la duración de la crisis. En su informe de estabilidad financiera, el Banco de España señala que en el peor escenario, que implicaría una “tensión severa y prolongada”, se reduciría 2,5 puntos porcentuales el crecimiento económico entre finales de 2017 y 2019, lo que equivale a más de 25.000 millones euros. “Este escenario comportaría una reducción de cerca del 60% del crecimiento considerado en el escenario base para el conjunto de la economía española y una recesión de la economía catalana”, apuntan.

Hasta la fecha,  los efectos de las tensiones políticas han sido visibles sobre todo en el ámbito de los mercados financieros, donde, desde principios de octubre, se ha producido un cierto aumento de la volatilidad en los mercados bursátiles. En otros ámbitos, el Banco de España apunta cómo podría afectar en el consumo, la inversión o la financiación.

En el caso de las familias, señalan, una pérdida de confianza puede llevar a un mayor ahorro “reduciendo así su consumo y posponiendo sus decisiones de adquisición de bienes de consumo duradero y de compra de vivienda”. En cuanto a las empresas, podrían retrasar la realización de nuevos proyectos de inversión y postergar sus decisiones de contratación.

Estos efectos, añade la entidad, pueden extenderse a los no residentes “afectando negativamente a variables como el turismo o la inversión extranjera”. Asimismo, recuerdan que, en un contexto de mayor incertidumbre, las sociedades financieras tienden a restringir la concesión de crédito.

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