Las últimas revelaciones sobre el caso de máster de Cristina Cifuentes sitúan a la presidenta madrileña al borde del abismo. La oposición pide su dimisión y desde el propio PP están perdiendo la confianza en ella.

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Cristina Cifuentes está en una situación crítica. La información que publica este miércoles ‘El Confidencial’ es prácticamente la puntilla al caso de su máster en la Universidad Rey Juan Carlos. Y es que al menos dos de las tres firmas del acta del trabajo de fin de máster que la presidenta madrileña exhibió como prueba están falsificadas. El documento se fabricó hace dos semanas, el 21 de marzo, solo unas horas después de que ‘eldiario.es’ desvelara el escándalo.

Nunca hubo acta de reunión, según esta información, sino que se falsificó específicamente horas después de que se publicara todo. El instituto público de derecho de la propia Universidad Rey Juan Carlos confirma que, por lo menos, dos de las tres firmas son falsas. La tercera se está investigando.

Las pruebas de que Cifuentes nunca cursó ese máster en Derecho Autonómico son ya abrumadoras. Era un máster presencial, pero ningún alumno recuerda que fuera por clase. Los exámenes se hacían por escrito en el aula, pero nadie la vio por allí. Se matriculó en el curso tres meses después de que comenzara. Dos “no presentados” pasaron misteriosamente a ser “notables” dos años después.

Cifuentes defiende su trabajo de fin de máster ante un tribunal -según su versión posterior–un 2 de julio de 2012. Es una fecha un tanto extraña por varios motivos. Porque legalmente no podía defender su trabajo de fin de máster si antes no tenía aprobadas todas las asignaturas. Porque ese mismo día, la delegada del Gobierno en Madrid coordinaba un amplio dispositivo policial por la celebración de la Eurocopa que acababa de ganar la selección española de fútbol. Y porque en ese 2 de julio, todo el departamento que supuestamente la examinó estaba en Aranjuez, a 50 kilómetros de distancia, inaugurando los cursos de verano de la Universidad.

Además, el tribunal que supuestamente evaluó el trabajo de fin de máster es ilegal, pues el reglamento de la URJC exige que un miembro del tribunal sea “profesor de otra universidad” o un “experto” para garantizar la imparcialidad. Las tres doctoras que figuran en el acta que presentó como prueba la presidenta tienen vinculación con la URJC desde hace años, pero ninguna de ellas era en aquel momento titular, otro requisito indispensable

Y, por si fuera poco, a pesar de que en teoría tenía todo aprobado –según su versión– Cifuentes pagó las tasas administrativas del curso 2012-2013 para volver a presentar su trabajo de fin de máster, que en ese momento aparecía en su expediente como “no presentado”.

EL PP: “NO PINTA BIEN”

Su reacción tras estallar el caso tampoco ha ayudado. Ni una rueda de prensa y sólo explicaciones incompletas en las redes y vía plasma ante los suyos. Todas estas dudas que Cifuentes tratará de aclarar en la tarde de este miércoles durante su comparecencia en un pleno extraordinario en la Asamblea de Madrid han puesto a la presidenta madrileña en una situación insostenible. Tal es así que desde su propio partido, el PP, ya reconocen que se encuentra en una “situación crítica”. “Desde luego, no pinta bien”.

Mientras, a la oposición ya se le agotado la paciencia. Podemos pide su dimisión, el PSOE amenaza con una moción de censura y Ciudadanos asegura que tomará medidas tras escucharla. En las redes ya está condenada: el hashtag #CifuentesDimiteYA es tendencia en Twitter durante toda la jornada.

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