Vuelta a la casilla de salida. Las fuerzas independentistas conservan la mayoría absoluta en el Parlament de Cataluña tras unas elecciones autonómicas que ha ganado, en votos y en escaños, Ciudadanos. Además, contra todo pronóstico, Puigdemont vence la batalla en el separatismo y se impone a Junqueras.

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Es el día de la marmota. El bucle infinito se pone en marcha una vez más después de que las fuerzas independentistas hayan logrado revalidar la mayoría absoluta en las elecciones catalanas celebradas este jueves 21 de diciembre. La principal novedad es que es Ciudadanos ha logrado una victoria histórica, apuntalada tanto en votos como en escaños.

El partido de Inés Arrimadas, con 37 representantes, se convierte en la primera fuerza en el Parlamento de Cataluña. La formación naranja ha añadido 12 parlamentarios más a los 25 que logró en 2015. Supera, además, el millón de votos (25%).

Un triunfo incontestable, sin duda, para Ciudadanos, que nació con el objetivo de combatir el nacionalismo catalán y que, por primera vez, lo ha batido en las urnas. Sin embargo, es a la vez una victoria amarga, pues los designios de Cataluña seguirán en manos del independentismo. No hay suma posible entre los partidos constitucionalistas.

Junto con Arrimadas, el gran triunfador de estas elecciones catalanas es Carles Puigdemont. El fugado expresidente de la Generalitat ha dado la vuelta a las encuestas y ha ganado la batalla del separatismo al encarcelado Oriol Junqueras, que apostó por ir esta vez por separado, a la vista de unos sondeos que le eran muy favorables.

Junts per Catalunya ha logrado, contra todo pronóstico, 34 escaños, dos más que ERC, que se queda con 32. La suma de ambos (66, cuatro más que los que obtuvieron con Junts pel Sí) unida a los 4 diputados de la CUP, que pierde 6, alcanza los 70 representantes, dos por encima de la cifra mágica (68) que otorga la mayoría absoluta.

Así pues, Puigdemont, que se encuentra huido en Bruselas y que de pisar suelo español deberá ser detenido de inmediato, será sobre el que pese la responsabilidad de formar gobierno, resultando ahora mismo una quimera adivinar si será él quien repita como ‘Molt Honorable’ o tendrá que delegar en alguien.

DECEPCIÓN DEL PSC Y DEBACLE ABSOLUTA DEL PP

Mientras, el Icetaton Complex que recetaba el PSC ha resultado ser homeopatía. Los socialistas fueron esta vez los hinchados en las encuestas y sólo pudieron sumar un escaño más a los 16 que ya tenían. Un resultado insuficiente para un Miquel Iceta que se veía como presidente con su ‘operación Borgen’ y que, con la mayoría absoluta independentista, ya no será posible.

Más decepcionado todavía están en Catalunya en Comú, que cede tres escaños y se queda con sólo 8 representantes. Los de Xavier Domènech no han sabido otra vez hacerse hueco entre los dos bloques. Pese a ganar en las generales del 26J en Cataluña, estas no eran unas elecciones en las que se llevara el gris de los ‘comunes’. Sólo blanco o negro. Sólo independentismo o constitucionalismo.

Por último, y como última fuerza política, el gran batacazo de la noche se lo ha llevado el PP. Los de Xavier García Albiol no han sabido rentabilizar la aplicación del artículo 155 de la Constitución por parte del Gobierno de Rajoy y apenas han cosechado 3 escaños, siete menos que hace dos años. Sus deméritos propios y un voto útil constitucionalista a Ciudadanos dejan a los populares como una fuerza casi marginal en Cataluña, con apenas 180.000 votos (4%). Ni siquiera dispondrán de grupo propio y tendrán el castigo añadido de compartir el mixto con la CUP.

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