Una delegación de Societat Civil Catalana (SCC), encabezada por su presidente, José Rosiñol, se reunió este viernes con la alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, para intercambiar puntos de vista y “presentar la entidad” a la primera edil de la ciudad, quien había ido retrasando ‘sine die’ un encuentro solicitado por SCC hace meses.

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Pese a la novedad de la reunión, Colau no quiso que el momento se inmortalizara y no aceptó la petición de SCC de que se hicieran fotografías del encuentro, al que también asistieron Eloi Badia, concejal de Presidencia del Ayuntamiento, y los miembros de la Junta Directiva de SCC Óscar Uceda, Álex Ramos e Irene Álvarez.

“Colau ayer rechazó fotografiarse con SCC. El independentismo le es más cómodo, le gusta más”, ha publicado en Twitter Societat Civil Catalana, adjuntando imágenes en las que se ve a la alcaldesa de Barcelona haciéndose la foto con líderes de entidades independentistas o votando en el referéndum.

REUNIÓN “MUY CORDIAL”

Al término de la reunión, de una hora de duración, el presidente de Societat Civil Catalana, José Rosiñol, celebró el encuentro como “muy cordial” y señaló que han encontrado “muchos puntos en común” y han compartido su preocupación por la convivencia en la ciudad.

La entidad explicó al Ayuntamiento su funcionamiento y objetivos, entre ellos la “recuperación de la convivencia y la concordia de todos los catalanes” y la “cura de las heridas causadas por la fractura social derivada del movimiento independentista”.

La reunión, que SCC ya había pedido celebrar en tres ocasiones pero que no había tenido lugar hasta ahora, también sirvió para presentar a su nuevo presidente, que como sus predecesores desea tener interlocución con el espacio político de los comunes.

Los representantes de SCC y Colau discutieron la situación política actual antes del 21D, según dijo el presidente, quien añadió que la entidad tiene la voluntad de formar “un marco común de convivencia” con el ayuntamiento a partir de ahora, lo que implica “colaborar posiblemente” en el futuro.

De los puntos en común con el gobierno municipal, Rosiñol destacó la “preocupación” de ambas partes por el futuro económico de la ciudad, a raíz del traslado de las sedes sociales y fiscales de las compañías fuera de Cataluña por el proceso independentista.

Otros de los asuntos que fueron compartidos por ambas partes durante el encuentro han sido la preocupación por la bajada del 10% del consumo de las familias y el descenso en las pernoctaciones en Barcelona, lo que “impactará en los barrios y los trabajadores de la ciudad”.

SCC transmitió a la alcaldesa su opinión sobre la posición de “equidistancia” que ha mostrado respecto con “los que hacen cumplir la ley y los que la incumplen”, una equidistancia que la asociación considera “imposible” ya que la culpabilidad de “lo que está sucediendo” es de “aquél que la incumple”.

Por su parte, el concejal de Presidencia del consistorio, Eloi Badia, también valoró la reunión, que calificó como “muy cordial”, y dentro de la “normalidad” de los encuentros que mantiene el Ayuntamiento con todo tipos de entidades y asociaciones que operan en Barcelona.

Badia apuntó que el gobierno municipal compartió la “gran preocupación” de SCC por los asuntos que afectan la convivencia en la ciudad, en los que coincidieron. Según Badia, SCC manifestó un gran interés” por “desmarcarse” de los grupos de extrema derecha que han aprovechado manifestaciones convocadas en los últimos meses por la asociación, un interés que el ayuntamiento ha “agradecido”.

Así, el gobierno de Colau se ofreció a colaborar con SCC en los próximos actos que convoquen para evitar cualquier suceso, en coordinación con la Guardia Urbana.

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