La Copa del Rey de baloncesto también ha tenido su momento político. Con el Barcelona en cancha, su afición aprovechaba para lanzar consignas y gritos independentistas. Sin embargo, el resto de aficiones que llegaban el Gran Canaria Arena los calló con cánticos como ‘yo soy español’.

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Al igual que en el Camp Nou, los aficionados del Barcelona quisieron llevar sus proclamas independentistas al Gran Canaria Arena, donde se disputa la Copa del Rey de baloncesto. Restaban cinco minutos para que el encuentro entre el Baskonia y el Barcelona se fuera al descanso cuando los seguidores culés entonaron clásicos del Palau a favor de la independencia de Cataluña.

Sin embargo, la proclama quedó ahogada por la respuesta del resto de aficiones. La mayoría de los que abarrotaban el Gran Canaria Arena no dudaron en contrarrestar y callarles con una pitada y gritos de ‘yo soy español’ y ‘fuera, fuera’. Una respuesta que pocas veces habían visto los seguidores del Barcelona, acostumbrados a lanzar sus consignas sin contestación alguna.

El partido quedó emborronado así por unos momentos con un enfrentamiento dialéctico entre la afición del Barcelona y las de los otros siete equipos que compiten en la Copa del Rey. Aunque los culés intentaban hacerse oír, el resto de aficiones era superior en número y logró callar los gritos independentistas con un coro que terminó en un unánime ‘yo soy español, español, español’. Ahí terminó toda la polémica.

Los canarios y el resto de aficiones demostraban su orgullo por ser españoles en un Gran Canaria Arena lleno hasta la bandera.

Política al margen

No es la primera vez que ocurre una situación similar. Hace tres años, también durante la Copa del Rey, los pitidos de la afición culé intentaron boicotear el himno nacional. Sin embargo, también fueron callados por la mayoría del público. Y es que los aficionados al baloncesto no están dispuesto a dejar empañar la competición por aquellos que no quieren sentirla como propia.

Si en el fútbol, es mucho más habitual, en baloncesto son muchos los aficiones que prefieren dejar el conflicto a un lado y acudir a los pabellones a disfrutar del deporte.

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