Mariano Rajoy ha tenido que interrumpir brevemente su discurso de despedida como presidente del PP al verse superado por la emoción. Sus compañeros le han dedicado un largo aplauso que le ha acabado incomodando: “Joder, que alguien pare, coño”.

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Ha habido que esperar más de 30 años para ver a Mariano Rajoy entre tímidas lágrimas. Durante su dilatada trayectoria política, nunca antes había tenido que parar un discurso por la emoción. Ha sido este martes, nada más anunciar que deja la presidencia del PP y que convoca un congreso extraordinario para elegir a su sucesor al frente del partido.

“Llevo mucho tiempo en política y se apreciar en todo lo que vale vuestro respeto. Soy consciente de la enorme lealtad que he tenido por parte de todos vosotros hasta el último día, ha sido increíble“, ha indicado, teniendo que parar en ese momenro al tener la voz quebrada.

Esas palabras han cosechado una larga ovación de todo el Comité Ejecutivo, puesto en pie. “Ya estoy, ¿eh?”, ha dicho a los pocos segundos. Pero sus compañeros seguían aplaudiendo. “Venga. Bueno, venga, venga, venga. Oye, venga”, insistía. “Joder, que alguien pare, coño“, acababa diciendo, antes de que los aplausos cesaran y pudiera continuar con su discurso.

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