Mario García Montealegre, el joven que en febrero de 2015 dio una patada a una mujer en Barcelona mientras lo grababa en vídeo un amigo, ha desembolsado 60.000 euros en concepto de indemnización a la víctima, más de lo que le pedía el fiscal, para demostrar que su intención es reparar el daño causado y evitar la cárcel.

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Mario García Montealegre, el joven que en febrero de 2015 agredió a una chica por la espalda en la Diagonal de Barcelona, ha abonado 60.000 euros en concepto de indemnización a la víctima. El ataque fue grabado por un amigo del acusado, Álvaro Gragera, y subido a las redes sociales, donde se convirtió en viral.

La Fiscalía reclama penas de prisión tanto para el autor de la patada como para el autor del vídeo por delitos contra la integridad moral y otro de lesiones con un agravante de alevosía y discriminación por sexo, al considerar “el afán de humillar y ridiculizar a una mujer por el hecho de serlo”. Además, el fiscal pedía una indemnización a la víctima de 45.000 euros.

Con los 60.000 que ha entregado, un tercio más de lo que se le pedía, Mario García Montealegre pretende demostrar su intención de reparar el daño causado. El acusado deberá decidir si acepta su culpabilidad y asume una sentencia menor que evitaría su ingreso en prisión, o si por el contrario niega su responsabilidad abriendo con ello la fase de juicio oral. Si se tiene en cuenta la cantidad de dinero que ha abonado en concepto de indemnización, todo hace pensar que los dos acusados reconocerán su culpabilidad para conseguir una condena menor, que no exceda de los dos años, y así evitar el ingreso en prisión.

SECUELAS

En las imágenes del suceso, que dieron la vuelta al mundo por su brutalidad y sinsentido, se puede ver cómo el agresor coge carrerilla para propinarle una fuerte patada a la víctima, que espera para cruzar la calle ajena a todo lo que ocurre a su espalda.

La agresión provocó que la víctima cayera al suelo, causándole un esguince, dos hematomas en la rodilla y la muñeca izquierdas, y dolor cervical, que le mantuvo 75 días de baja.

La víctima sufre “estrés postraumático” y siente “desconfianza” hacia las intenciones de los otros, según esgrime el fiscal. Tampoco llega a entender la “violencia gratuita” de la que fue víctima, por lo que siente rabia.

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