Carles Puigdemont se pensó mucho si conceder la entrevista a Jordi Évole y estuvo a punto de anularla en varios momentos durante la semana pasada. A tenor del resultado final, hubiera sido la mejor opción para el presidente de la Generalitat.

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El programa ‘Salvados’ (La Sexta) emitió este domingo una edición especial en la que Jordi Évole entrevistó durante una hora a Carles Puigdemont. El encuentro fue grabado el viernes, en un clima de máxima tensión en Cataluña tras las detenciones y registros de la Guardia Civil para frenar el referéndum independentista que la Generalitat pretende celebrar el próximo 1 de octubre.

El presidente catalán salió muy mal parado de su cara a cara con Évole, que sin mucha dificultad dejó al desnudo sus incongruencias, contradicciones e inconsistencias. Puigdemont dio rodeos para no decir nada. Ni qué hará si no se puede celebrar el referéndum, ni como declarará la independencia si gana el ‘sí’, ni cuál debe ser la participación mínima para aplicar el resultado, ni si cree que será detenido…

Varias preguntas le pusieron en serios aprietos. Así, tuvo que hacer malabarismos para justificar que Carme Forcadell, actual presidenta del Parlament, dijera que “no hay un PP de Cataluña, sino un PP en Cataluña” o que Jordi Turull, portavoz del Govern, calificara hace unos días de “súbditos” a los catalanes que opten por no participar el 1-O.

Pero cuando se destaparon por completo sus incongruencias fue cuando Évole le recordó que en 2014 votó en el Parlament en contra de una moción a favor de un referéndum en Kurdistán. Lo mismo hizo en una votación similar sobre el Sáhara. Puigdemont sólo pudo balbucear que eran referéndum que “no estaban convocados”.

También quedó tocada su imagen cuando el periodista le mostró un vídeo en el que se veía a Mossos d’Esquadra retirando urnas instaladas por vecinos en 2014 que pretendían hacer un multireferéndum en el que se preguntaba sobre el pago de la deuda, los transgénicos o un macrocomplejo de ocio.

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