La exagente de la CIA Valerie Plame tiene un plan para cerrar la cuenta de Trump en Twitter: comprar la red social. Y aunque parezca descabellado, lo cierto es que está pidiendo dinero para ello.

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Después de que Twitter no considerara cerrar la cuenta de Donald Trump a pesar de que se iniciara una campaña para ello asegurando que el presidente de EEUU se saltaba las normas de la red social, ahora ha salido a la luz otro plan, tachado por algunos como de “ridículo” por lo excéntrico.

La impulsora es Valerie Plame, una exagente de la CIA que saltó a la fama en 200 cuando un funcionario del Gobierno de Bush Jr. reveló su identidad como agente encubierta para desacreditar a su marido, el exdiplomático Joe Wilson, por criticar éste la decisión de invadir Irak sin pruebas de armas nucleares.

El plan de Valerie no es otro que comprar una parte de Twitter suficiente como para tener poder dentro de la empresa y poder cerrar así la cuenta de Trump. Algo que ella misma ha explicado en su perfil.

“Trump ha hecho muchas cosas horribles en Twitter, desde incentivar a los supremacistas blancos hasta promover la violencia contra los periodistas”, ha explicado la exagente, que ha añadido que “sus tuits dañan al país, pero la amenaza de una guerra nuclear con Corea del Norte los elevan a un nuevo nivel de peligro”.

Unas declaraciones que otros muchos apoyan, lo que le ha llevado a querer comprar Twitter y cerrar la cuenta a Trump. Sin embargo, su plan se va al traste al saber que necesita mil millones de dólares. Y es que quiere comprar esa cantidad en acciones de la red social y cerrar la cuenta del presidente americano.

De momento, lleva recaudados 12.000 dólares en una semana y su campaña es una de las más populares en la plataforma de crowdfunding ‘gofundme.com’. Pero los mil millones se antojan imposibles de conseguir.

El plan de Valerie, eso sí, ha llegado hasta la Casa Blanca, cuya secretaria de prensa, Sarah Huckabee Sanders, ha dicho que “la baja recaudación de la campaña demuestra que a los estadounidenses les gusta el uso que hace el presidente de Twitter”. Además, ha sido ella la encargada de tachar de “ridículo” el intento y ha asegurado que es una “violación clara y expresión de odio e intolerancia”.

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