Tres de los exconsejeros de la Generalitat prófugos en Bélgica dejan su escaño tras la decisión del Tribunal Constitucional de prohibir el voto delegado en la sesión de investidura, prevista para este martes.

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La decisión del Tribunal Constitucional (TC) de prohibir el voto delegado a los exmiembros del Govern que se encuentran en Bélgica para el pleno de investidura del ya tiene sus primeras consecuencias efectivas en forma de renuncias de exconsellers. Los diputados de Junts per Catalunya Lluís Puig y Clara Ponsatí, así como Meritxell Serret, de ERC, han renunciado a sus actas de diputados del Parlament.

Puig lo anunciaba en una publicación en su cuenta de Twitter este domingo, en la que reivindicaba que esta decisión es “un acto de dignidad por nuestro país” y se mostraba convencido de que JxCat y ERC lo sabrán gestionar.

“Siempre he dicho que sabíamos como sumar 68 en la sesión de investidura de Puigdemont, mañana presento mi renuncia a diputado”, aseguró.

Inicialmente Puig también anunció la renuncia de la diputada de ERC Meritxell Serret. Posteriormente el mismo Puig pedía disculpas por su “incontinecia tuitera” y por hablar en nombre de la diputada.

Ya este lunes, se confirmaba que Meritxell Serret también renuncia al acta. Ella misma lo explicaba luego en Twitter: “Por un ideal mayor, sacrifico mi escaño y mi inmunidad parlamentaria, consciente de que todo el mundo estará a la altura sacrificando intereses personales por recuperar el Govern, restaurar la libertad y democracia e implementar la república al servicio de la ciudadanía”.

Estas tres renuncias se suman a la que ya hizo hace una semana el conseller de Interior cesado y actualmente en prisión, Joaquim Forn, que decidió renunciar a su escaño por su “situación personal”.

MAYORÍA INDEPENDENTISTA GARANTIZADA

Con las tres renuncias, JxCat suma 32 diputados que pueden ir al pleno y ERC suma 30, por lo que con los 4 diputados de la CUP, el bloque independentista tendría 66 diputados garantizados y superaría los 65 del bloque no independentista.

Esto haría innecesarios los votos de cuatro diputados independentistas encausados cuyo voto no está garantizado para la investidura: Oriol Junqueras (ERC) y Jordi Sànchez (JxCat) -en la cárcel-, y Toni Comín (ERC) y el propio Puigdemont (JxCat), que están en Bruselas y que no han renunciado al acta.

Así, Puigdemont tendría los apoyos necesarios sin necesidad de que los cuatro encausados pidan la delegación del voto, una petición que generaría una fuerte polémica y pondría la Mesa del Parlament en una situación comprometida.

Con el actual panorama, lo que sí resulta imposible es que Puigdemont sea investido en primera vuelta, ya que para ello necesitaría la mayoría absoluta de diputados (68 escaños) y por ahora le faltan dos apoyos.

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