La patología venosa pélvica, muy extendida entre la población, especialmente en las mujeres, es una enfermedad poco conocida que produce un dolor opresivo y sordo y está muy relacionada con las gestaciones.

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La padecen hasta un 20% de las mujeres que han tenido hijos, su tratamiento es sencillo, basado en métodos de embolización y prácticamente carente de complicaciones.

Un número elevado de pacientes con varices en  las piernas presenta también varices en la pelvis; es el llamado Síndrome de Congestión Pélvica (SCP). Con los embarazos y debido al importante aumento de vascularización que ocurre en la región útero-ovárica, se desarrollan las varices en la pelvis, alrededor del útero.  Estas varices producen un aumento de presión y acaban generando otras en zonas inferiores, como son la región genital (vulva) y en las piernas.

El Dolor Pélvico Crónico se define como aquel dolor que se localiza a nivel de abdomen inferior, persistiendo durante al menos seis meses, que se presenta de forma continua o intermitente, y no asociado exclusivamente con el ciclo menstrual.  Es considerado por los expertos como un reto a causa de la gran cantidad de manifestaciones y diagnósticos diferenciales, por lo que muchas veces se necesita de un amplio trabajo de equipos médicos multidisciplinares para poder establecer un diagnóstico definitivo.

“En algunas ocasiones, la causa del dolor en estas pacientes, normalmente mujeres que han tenido numerosos partos, es un síndrome vascular que pocas veces se diagnostica adecuadamente; es lo que los especialistas llamamos síndrome de congestión pélvica”, señala el Dr. Enrique Puras Mallagray, jefe de Servico de Angiología y Cirugía Vascular del Hospital La Luz.

“La mayoría de las mujeres –continua este especialista responsable también del departamento de  Angiología y Cirugía Vascular del Hospital Universitario Quirónsalud Madrid y del Hospital Quirónsalud Sur-,  que se ven afectadas por el este cuadro presentan  dolor pélvico crónico que se agrava al sentarse, mantenerse de pie, durante o después de las relaciones sexuales y justo antes del inicio de la menstruación. De forma asociada, las mujeres pueden presentar síntomas depresivos, sensibilidad abdominal o pélvica, descarga vaginal, edema vulvar, dolor lumbosacro, molestias rectales o frecuencia urinaria, síntomas que suponen una disminución muy importante de calidad de vida. Además, se pueden encontrar varios grados de hemorroides o varices a lo largo de la distribución vulvar, perineal o en sitios inusuales a nivel de miembros inferiores, entre ellos glúteos y cara interna o posterior de los muslos”.

Para muchas mujeres el camino a un diagnóstico definitivo es largo, laborioso y frustrante, ya que, en ocasiones, se llega a un diagnóstico por exclusión que requiere de un alto grado de sospecha clínica. El ultrasonido abdominal y el ecodoppler transvaginal son usualmente las modalidades de imagen que proporcionan una gran información y que se utilizan para la evaluación de estos casos.

“Ante todos estos hallazgos, la flebografía, técnica radiográfica para la valoración mediante contrastes de los distintos territorios vasculares afectados, continúa siendo el patrón de oro para el diagnóstico del síndrome de congestión pélvica. Empleando fluoroscopia,  a través de un pequeño catéter menor de 2 milímetros, se introduce desde el brazo derecho contraste selectivo sobre las venas ováricas y las venas ilíacas internas para evidenciar las varices pélvicas y determinar los patrones de reflujo y/u obstructivos”, explica el Dr. Puras.

Embolización realizada en ambas venas ováricas mediante colisa
Embolización realizada en ambas venas ováricas mediante colisa

Para este prestigioso cirujano vascular “la embolización pélvica de las venas afectadas ha probado ser exitosa y segura en los últimos tiempos, con una evolución prometedora del dolor, reduciéndolo hasta en un 85% a un plazo de 2 años, con la ventaja de no encontrarse cambios significativos en cuanto al ciclo menstrual y la fertilidad a largo plazo en las mujeres tratadas. El procedimiento, mínimamente invasivo y relativamente rápido, consiste en cerrar las venas afectadas evitando que se desarrollen otras nuevas varices.”

El Hospital La Luz de Madrid dispone de una sala de angiografía digital intervencionista de última generación donde se realizan muchos diagnósticos y tratamientos que mejoran sensiblemente la calidad de vida de los pacientes que padecen esta enfermedad.

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