Inés Arrimadas retrató y noqueó a Marta Rovira en 10 asaltos en su combate cara a cara ante Jordi Évole en ‘Salvados’. La líder de Cs dio un repaso a la número 2 de ERC y candidata del partido a la presidencia de la Generalitat.

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Era la primera batalla entre candidatas a la Generalitat y Évole supo cómo enfrentarlas. En 10 asaltos, Inés Arrimadas y Marta Rovira se pusieron cara a cara para hablar de sus candidaturas. Sin duda, el tema estrella no fue otro que la independencia de Cataluña. Tras el combate dialéctico, en Twitter tienen claro que fue la líder de Cs la que dejó noqueada a la número 2 de ERC.

Arrimadas no dudó en acusar a Rovira de generar confrontación y división social en Cataluña y le solicitó que pidiera perdón por haber dicho que el Gobierno español amenazó con muertos en las calles si seguían adelante con el proceso independentista. Por su parte, Rovira sólo acertó a decir que no aportaría pruebas de ellos y añadió que “me ha dado la razón hasta Puigdemont”, sin demostrar nada ante la audiencia.

El combate televisivo entre ambas arrancaba con un primer asalto a ronda rápida de cuatro preguntas que probablemente ninguna se esperaba. Évole pilló con el pie cambiado tanto a Arrimadas como a Rovira al preguntarles por el dato de la tasa de paro, -que ambas desconocían-, el número de refugiados que viven en Cataluña, el número de mujeres asesinadas por sus parejas o exparejas en 2017 en la comunidad catalana y los niños que estaban en barracones estudiando. Algo en lo que Arrimadas se apuntaban un primer tanto al apuntar que había 20.000 niños en pésimas condiciones en los colegios.

En un segundo asalto, Arrimadas y Rovira se enfrentaron a sus propias acusaciones de “fascismo y golpismo”. Aunque parecía que ambas mantenían la distancia y evitaban nombrarse la una a la otra, Rovira terminó por acusar a Arrimadas de participar en marchas de “extrema derecha”. La líder de Cs contestaba asegurando que llamaba con ello fascista a “más de un millón de personas que se manifestaron”. Rovira aseguraba entonces que las diferencias no podían solucionarse en las cárceles sino con urnas. “Estoy de acuerdo, hay que resolver las discrepancias políticamente, sin saltarse las leyes”, decía una Arrimadas que dejaba k.o. a su contrincante al preguntar si le parecía una buena forma de resolver discrepancias declarándola persona non grata en Llavaneras.

El tercer asalto llegaba entre nacionalismo catalán y nacionalismo español. Y es que Évole preguntaba a Arrimadas si se consideraba nacionalista española. La líder de Cs argumentaba que el nacionalismo iba en dirección opuesta a Europa. “Sí que existe el nacionalismo español, esa utilización del artículo 2 de la Constitución, que está por encima de discrepar”, decía Rovira, quien se llevaba otro golpe dialéctico de Arrimadas: “En vuestra declaración tradujisteis el concepto de “indisoluble unidad de la nación catalana”; “¿Es que vale para Cataluña lo mismo que no vale para España?”.

Jordi Évole incluía después parte del programa de ERC para sus preguntas y cuestionaba a Rovira sobre qué es eso de “hacer república”. La mano derecha de Junqueras hacía referencia a las “46 leyes catalanas anuladas” y decía que era ponerlas en marcha. Arrimadas asestaba otro golpe al asegurar que “os habéis pasado años haciendo leyes que sabiáis que eran ilegales y sabiendo que las iban a suspender para utilizar el victimismo”.

Las aulas catalanas tenían también su protagonismo en un momento del cara a cara ante Évole. Mientras Rovira negaba el adoctrinamiento en los colegios, Arrimadas preguntaba a su contrincante si creía que Cataluña era un país como Alemania o Francia, que es lo que se dice en uno de los libros de texto catalanes. Libro que leía textualmente.

La tensión de un bloque contra el otro dio paso a uno de los asaltos más duros y de los que peor salió Rovira. Los “muertos en la calle” que ella misma denunciaba saltaban a la televisión de la mano de un Évole que no dudó en apretar las tuercas a la representante de ERC, que no lograba explicarse y aseguró no poder presentar ninguna prueba más. “Me ha dado la razón el presidente Puigdemont y muchos diputados… de todas formas, esto ha servido para ver que estas amenazas no deben existir, hemos arrancado ese compromiso…”, salía por la tangente Marta Rovira. Arrimadas le solicitaba que pidiera perdón y calificaba de “barbaridad” su acusación.

El 1-O y las condecoraciones a los policías y el sentimiento catalán y español eran los siguientes temas en los que ambas se enzarzaban antes de despedirse con los resultados del 21D y sus consecuencias. Las dos aseguraban que aceptarían de buen grado lo que los catalanes decidieran en las urnas. Arrimadas advertía por su parte que Cs nunca apoyará un referéndum y Rovira no descartaba dimitir si su derrota era estrepitosa.

El resultado del combate, al menos en Twitter, era claro: Arrimadas noqueaba a una Marta Rovira que no sabía expresarse y que quedó retratada en más de una ocasión durante el cara a cara.

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