La inquietud por la posible aplicación del artículo 155 de la Constitución en Cataluña se ha hecho extensible en Twitter. Tras la bravata de Junqueras negándose a dar las cuentas semanales de la Generalitat, muchos creen que es el momento en que Rajoy aplicará esta medida.

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Oriol Junqueras ha levantado la liebre este jueves en cuanto a la desviación de presupuestos para el referéndum ilegal del 1 de octubre en Cataluña. El vicepresidente económico de la Generalitat se ha negado a pasar las cuentas semanales al ministerio de Montoro, comunicándole que lo considera un control político.

En una carta a Montoro, Junqueras ha anunciado que enviará los gastos de manera mensual, por lo que no remitirá ninguna información hasta pasado el 1-O. Aunque asegura que Cataluña siga comprometida con el objetivo de déficit establecido para las comunidades autónomas, también considera que es un control “político que no guarda relación alguna con los objetivos de estabilidad presupuestaria ni con las finalidades de la legislación estatal en esta materia”.

Su anuncio ha hecho al PP reaccionar inmediatamente, asegurando en su cuenta de Twitter que a partir de ahora, las cuentas de la Generalitat pasarán examen directamente por el Gobierno de Rajoy, quien cogerá las riendas de las mismas.

En Twitter, ya se ha mostrado inquietud entre los usuarios por la posible aplicación del artículo 155 que suspende la autonomía, en este caso de Cataluña. Muchos auguran que esta bravata de Junqueras es sólo un llamamiento más a que el Gobierno de Rajoy aplique esta medida para evitar el referéndum. Otros aseguran que consideran ya que al hacerse cargo de las cuentas de la Generalitat, el Ejecutivo ha dado un paso del 155.

La mayoría, además, considera que ese es el principal objetivo de Junqueras y compañía, a fin de poder hacer un discurso victimista y “quedar bien vistos ante sus seguidores” ante la imposibilidad de seguir adelante con sus planes de organizar un referéndum que ha ya sido anulado por el Tribunal Constitucional.

Sea como fuere, lo cierto es que muchos ven en esta bravata el comienzo del fin de la autonomía catalana, que podría ser suspendida si el Gobierno se ve abocado a aplicar el artículo 155 de la Constitución.

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