La incertidumbre, tanto a nivel político como del entorno regulatorio, sigue siendo uno de los mayores obstáculos para mejorar el clima para el comercio y la inversión, y constituyen los principales factores que afectan a las decisiones de inversión, al margen de los cambios en la demanda.

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Así se señala en un reciente informe, BIAC, del Comité Consultivo Empresarial e Industrial de la OCDE en el que ha analizado la evolución reciente del clima de negocios a partir de los datos de una encuesta voluntaria realizada entre las 24 organizaciones empresariales más representativas de los 24 países que integran la OCDE. Cada organización participante, que aglutina a miles de empresas de numerosos sectores a nivel nacional, expone sus opiniones basadas en la situación económica de sus respectivos países.

El informe se estructura en cuatro partes. En la primera se examina la perspectiva global sobre el clima de negocios, mientras que en la segunda se centra en las condiciones para el comercio y la inversión. En las dos partes restantes se analizan, por un lado, los actores que afectan al comercio y a la inversión internacional, y por otro las principales prioridades de las reformas estructurales.

En general, el informe señala que el clima empresarial ha mejorado desde el año 2015, siendo escasos los encuestados que lo califican de “débil” o “muy débil”, de modo que su porcentaje ha caído del 33% al 8% actual. Sin embargo, una mayoría de asociaciones empresariales de la OCDE no reporta mejoras significativas en las condiciones para la inversión privada en el pasado año.

Las políticas de innovación (incluida la I+D) y el capital humano (incluyendo las cualificaciones y la educación) son actualmente las principales prioridades para las empresas en el ámbito de las reformas estructurales. El impacto de las barreras no tarifarias sobre el comercio internacional sigue siendo significativo y es visto como el factor más importante que afecta al comercio exterior.

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