‘The Inkblots: Hermann Rorschach, His Iconic Test, and the Power of Seeing’ es el larguísimo título del libro en el que el escritor y prolífico traductor estadounidense Damion Searls profundiza en la biografía del creador del Test de Rorschach.

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A la espera de la inminente traducción al español -pronto verá la luz en Argentina- del libro del escritor Damion Searls (Editorial Crown) sobre la desconocida historia del creador del famosísimo Test de Rorschach, los más interesados o impacientes ya pueden adquirir ‘The Inkblots: Hermann Rorschach, His Iconic Test, and the Power of Seeing’ (‘Las manchas de tinta: Hermann Rorschach, Su icónico Test y el poder de la Vista’) en inglés a través de internet. Y tendrán razones para no esperar, a la vista de las numerosas y favorables reseñas que ha recibido el texto de 416 páginas escrito por el estadounidense Damion Searls sobre el psiquiatra y psicoanalista suizo que utilizó “manchas” para  el psicodiagnóstico, término que fue el primero en acuñar, basándose en trabajos artísticos realizados por neuróticos y psicóticos sobre su propia habilidad para pintar.

“Resulta increíble”, asegura, por ejemplo, Lorin Stein, crítico literario de ‘The Paris Review’, “que nadie antes de Damion Searls haya escrito nunca un biografía de Rorschach… Su muerte prematura puede haber hecho desistir a otros biógrafos, pero Searls salva este hecho con estilo: la segunda parte de su libro sigue la suerte del famoso test de Rorschach, que se convirtió en un término conocidísimo en América después de la II Guerra Mundial, cuando el ejército de Estados Unidos empezó a usarlo con los reclutas”. “Searls, escritor y traductor, ofrece una rica historia cultural del test de Rorschach”, reseña por su parte ‘New York Magazine’, “junto con la primera biografía de verdad del propio Hermann Rorschach”.

La portada del libro de Damion Searls sobre Hermann Rorschach
La portada del libro de Damion Searls sobre Hermann Rorschach

En 1917, el psiquiatra Hermann Rorschach alumbró en solitario un experimento para “probar” a la mente humana a través de diez tarjetas cuidadosamente dibujadas. Durante años, el joven médico de origen humilde había trabajado con las teorías de Freud y Jung a la vez que se interesaba por las corrientes estéticas del momento, del Futurismo al Dadaismo. Desde su propia condición de artista visual, Rorschach había llegado al convencimiento de que quién somos tiene menos relación con lo que decimos, como pensaba Freud, que con aquello que vemos. Cuando un colega publicó, también en 1917, su tesis doctoral sobre una prueba de manchas que había inventado, Hermann Rorschach renovó su interés en su propia técnica para la que llegó a utilizar 40 tarjetas, aunque realmente eran 15 las que utilizaba con una mayor frecuencia.

Para el ensayo, recogió las respuestas de 305 pacientes del hospital de Zúrich en el que trabajaba a quienes mostraba las tarjetas y les preguntaba qué podría ser el dibujo que contenían. La prueba fue aplicada a 117 neuróticos y 118 psicóticos. Las respuestas subjetivas le facilitaban distinguir entre unos y otros con base a las habilidades perceptuales, inteligencia y características emocionales.

Rorschach consideraba esta prueba como un espejo donde la mancha constituye un estímulo óptico, el cual activa imágenes que son proyectadas de vuelta a las manchas. Esto se basa en la tendencia a proyectar interpretaciones y emociones ante estímulos ambiguos, en este caso las manchas, para entrever de manera más profunda rasgos de personalidad e impulsos en la persona que realiza la prueba. Varios colegas de Hermann lo alentaron a publicar estos resultados. El manuscrito que contiene la versión original de las pruebas consistía en 15 tarjetas, pero fueron reducidas finalmente a diez para su publicación en 1921. Acababa de nacer la prueba de psicodiagnóstico de Rorschach, que está a punto de cumplir un siglo de vida.

Sobre la vida personal de este médico que, desgraciadamente, murió demasiado joven –acababa de cumplir 36 años– a causa de una negligencia médica, el libro relata su gran sacrificio y esfuerzo para superar una infancia muy dura. Su madre murió cuando era niño y su padre, un profesor de pintura en la pequeña localidad de Shaffhausen, se casó con su cuñada, que trató a sus hijastros con crueldad. Herrman logró una beca para viajar a Alemania, donde estudió Medicina. Damion Searls lo describe en su libro como un hombre “”modesto, generoso y muy trabajador”, un científico riguroso que “jamás se comportó como un megalómano”.

Durante muchos años, las 10 tarjetas del Test de Rorschach no fueron accesibles para el público en general. Sin embargo, en la actualidad no sólo es posible acceder a las famosas manchas de tinta china de Rorschach, sino que conocemos que las respuestas posibles están codificadas desde los años 60 gracias al trabajo del psiquiatra John E. Exner. Igual que sabemos que su significado es sólo una parte del resultado. Porque no solo importa lo que se ve, es igual de importante cómo se ve, es decir, el tiempo que se emplea para dar una respuesta y la forma de darla.

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