El Black Friday o Viernes Negro se ha convertido en una arma de doble filo para el comercio puesto que los descuentos que ofrece, aunque dinamizan las ventas, hacen que sean muchos los que adelanten sus compras de Navidad para beneficiarse de unos precios más bajos, lastrando así sus márgenes.

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Como en años anteriores, los descuentos se desarrollarán durante varias jornadas, a pesar de que en su país de origen, Estados Unidos, esta campaña comercial se celebra tradicionalmente el viernes siguiente a Acción de Gracias, en esta ocasión, el 24 de noviembre.

Así, son muchos los comercios y servicios que ya ofrecen ofertas con motivo del Viernes Negro y muchos los que las prolongarán hasta el Cyber Monday, día en el que originariamente se vendía por Internet lo que no se había vendido en tiendas físicas durante el Black Friday.

El comercio español importó esta tradición anglosajona en un intento de dinamizar unas ventas en caída libre por la crisis y después de que la liberalización de las rebajas hiciera que estas perdieran el efecto llamada que ejercían sobre los usuarios. Estas circunstancias, unidas al tirón de operadores estadounidenses como Amazon, ayudaron a que la campaña calara rápidamente entre los consumidores que, conscientes de su llegada, retrasan o adelantan sus compras.

Las compras del Black Friday pueden concentrar hasta un tercio de la facturación navideña de algunas categorías y secciones. Los consumidores españoles tienen una mayor sensibilidad a los descuentos que la media de la Unión Europea, según la patronal de grandes superficies Anged, que agrupa a compañías como El Corte Inglés, Toys’R’Us, Carrefour, Cortefiel o Ikea.

Según la misma fuente, esta campaña es especialmente relevante para todas aquellas categorías donde las compras por Internet tienen una mayor penetración, como electrónica, moda, libros, música o productos de cuidado personal. Así, el año pasado, sólo en noviembre, las ventas de no alimentación en grandes superficies crecieron el 4% respecto a la media del año debido a la campaña del Black Friday, según Anged.

Por su parte, el comercio textil espera recuperar estos días la bajada de ventas sufrida en octubre, cuando vendieron el 12,3% menos que en el mismo mes del año pasado, debido, fundamentalmente, a que las altas temperaturas desincentivaron la compra de prendas de abrigo y a la inestabilidad política en Cataluña.

Para la Asociación de Comercio Textil y Complementos (Acotex), el sector confía en facturar el 15% más que en el Black Friday de 2016. No obstante, creen que esta campaña supone un peligro, pues ya son muchos los usuarios que adelantarán sus compras de Navidad con el consiguiente perjuicio. Incluso esta moda ha arrastrado al pequeño comercio que se ha tenido que adherir al Viernes Negro para no perder ventas respecto a las grandes superficies.

Hasta la liberalización de las rebajas, en 2012, eran pocos comercios, grandes y pequeños, que ofrecían descuentos o promociones antes del 7 de enero, cuando se daba por finalizada la campaña de Navidad. Según un estudio de American Express, el 54% de los españoles aprovechará los descuentos del Black Friday para adelantar sus compras navideñas. Preparen las carteras.

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