“Todos a las sedes de los fiscales de Cataluña”. Con este llamamiento, difundido a través de redes sociales, los Comités de Defensa de la República (CDR) van a iniciar una campaña de presión contra la Fiscalía.

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Los autodenominados Comités de Defensa de la República (CDR) han iniciado en Cataluña una campaña de acoso contra los fiscales. Para ello, llaman este lunes a concentrarse frente a su lugar de trabajo.

“Todos a las sedes de los fiscales de Cataluña”. Ese el llamamiento lanzado este domingo por las cuentas oficiales de este movimiento. Convocan la concentración este lunes 23 de abril a las 9 horas de la mañana.

NARIZ DE PAYASO

En la convocatoria, además, se pide acudir con una nariz de payaso. Con este gesto, se quiere apoyar al edil de Cultura de Sant Joan de Vilatorrada (Barcelona), Jordi Pessarrodona. El concejal de ERC, que está citado este lunes a declarar, posó con una nariz roja junto a un agente de la Guardia Civil que vigilaba la Consejería de Gobernación. Fue durante los registros que se saldaron con la detención de altos cargos de la Generalitat, el pasado 20 de septiembre.

El edil está imputado por un presunto delito de desobediencia el pasado 1 de octubre. El pasado febrero tuvo que declarar en el juzgado de Manresa. El regidor, que concurrió en la lista de ERC en el puesto 67 de Barcelona el pasado 21-D, fue entonces recibido en el juzgado por un centenar de personas también ataviadas con una nariz de payaso roja, en señal de apoyo.

YA ACOSARON AL JUEZ LLARENA

Los CDR son grupos de agitación callejera que nacieron el verano pasado para controlar el referéndum del 1-O. Se han distinguido por los cortes de carreteras y las concentraciones de coacción a los constitucionalistas. Ahora llaman al acoso a los fiscales, pero ya han organizado campañas similares de intimidación frente a las Delegaciones de Gobierno en Barcelona, Tarragona, Lérida y Gerona.

El anuncio de una campaña contra los fiscales llega apenas un mes después de que los CDR pusieran al juez del Tribunal Supremo Pablo Llarena como blanco principal de sus amenazas. La vivienda que el magistrado, instructor de la causa contra el independentismo, posee en La Cerdanya se ha convertido desde entonces en foco de pintadas y carteles amenazantes que le tachan de “fascista” y le “invitan” a no volver nunca más por esta comarca de Gerona.

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