El próximo lunes 18 de diciembre, el Centro Nacional de Difusión Musical en coproducción con el Teatro de La Zarzuela presenta, fuera de abono, al barítono Leo Nucci en un concierto extraordinario dentro del XXIV Ciclo de Lied.

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Leo Nucci vuelve así a la temporada del Centro Nacional de Difusión Musical (CNDM) tras su histórico concierto en el Teatro de la Zarzuela dentro del XX Ciclo de Lied en la temporada 13/14, cuando ofreció 45 minutos de propinas a un público completamente entregado. Y es que el mítico cantante italiano jamás deja indiferente, ni siquiera “solo satisfecho, se entrega con tanta intensidad en el escenario que es difícil no corresponderle”. A pesar de que Nucci, a sus 75 años, ha protagonizado una sólida y brillante carrera, que le ha convertido, por ejemplo, en el “padre verdiano” por excelencia. En Madrid, todavía se recuerdan el bis y, dos años más tarde, el tris –ambos junto a Patrizia Cioffi y el duo ‘Oh sì, vendetta’ de Rigoletto– que protagonizó en el Teatro Real. En esta ocasión, llega al teatro de la calle Jovellanos acompañado por el pianista James Vaughan para ofrecer un programa compuesto por obras de Verdi, Rossini, Puccini, Tosti, Field y Buzzi-Peccia.

El boloñés Leo Nucci comenzó su carrera en 1967 dando voz y vida a Figaro –indispensable rol de barítono- en ‘Il barbiere di Siviglia’ de Rossini. Un papel que a partir de 1977 interpretó en el Teatro alla Scala de Milán, catedral de la ópera no sólo en Italia. Para este mismo teatro, Nucci ha protagonizado grabaciones de todos los grandes títulos del repertorio: ‘Don Carlo’, ‘Aida’, ‘Il barbiere di Siviglia’, ‘Simon Boccanegra’, ‘Il trovatore’, ‘Otello’, ‘Tosca’ y ‘Gianni Schicchi’, con directores como Claudio Abbado, Riccardo Muti, Lorin Maazel y Sir Georg Solti, entre otros. Su estrecha relación con esta meca de la ópera quedó registrada en 2007 con un concierto histórico con motivo de los treinta años de carrera en el Teatro alla Scala: Leo Nucci: Trenta alla Scala. Sus habituales actuaciones en el Covent Garden de Londres, la Staatsoper de Viena (donde ha cantado cerca de trescientas representaciones), y en el Metropolitan de Nueva York comenzaron a finales de los años 70. También en 1977 cantó  por  primera vez en la Arena de Verona, donde lleva participando regularmente más de treinta años.

El barítono Leo Nucci
El barítono Leo Nucci

Capítulo aparte, son sus interpretaciones de ‘Rigoletto’. No solo porque se le haya “nombrado” el mejor ‘Rigoletto’ de todos los tiempos, sino porque es además el único barítono que ha cantado este papel verdiano en todos los teatros más importantes del mundo, con más de quinientas actuaciones oficiales: la número 500 la interpretó hace ya varios años en la Staatsoper de Viena dirigido por Jesús López Cobos. Nucci ha grabado bajo la dirección de Herbert von Karajan, Sir Georg Solti, Riccardo Muti, Lorin Maazel, Riccardo Chailly, James Levine, Zubin Mehta, Carlo Maria Giulini o Daniel Oren, entre otros, compartiendo escenario con los cantantes más importantes del mundo de la ópera. Recientemente se ha publicado un libro dedicado a él: ‘Leo Nucci, un baritono per caso’, (‘Leo Nucci, barítono por casualidad’) de Achille Mascheroni y en las últimas temporadas ha seguido cosechando éxitos, tan imparable como cuando empezó, en el Teatro alla Scala y el Covent Garden de Londres con ‘Nabucco’ de Verdi, llevando ‘su Rigoletto’ de gira por Japón con la producción del Teatro alla Scala, con ‘Simon Boccanegra’ en el Teatro alla Scala y con ‘La traviata’ en la Ópera de Múnich y el Teatro del Liceo de Barcelona.

Y, ahora, regresa a Madrid. En esta sesión fuera de abono del próximo lunes 18 de diciembre, el indestructible y carismático barítono italiano demostrará que todavía está en condiciones de emitir con prestancia, frasear con sentido y expresar con gran pasión. Muy lírico en sus orígenes, aunque siempre dotado de un timbre brillante, comunicativo y de un reconocible metal, el artista, ha ido oscureciendo su color y ampliando su emisión -que realiza mediante curiosas muecas en busca de la más conveniente direccionalidad del aliento- hasta poder acometer los personajes más exigentes. Nucci aún puede dar lecciones a muchos barítonos más jóvenes de cómo ha de estudiarse y componerse un figura operística. Porque él, se trate del personaje que se trate, es capaz de meterse en su piel y transmutarse: deja de ser Leo Nucci para convertirse en otra criatura sin olvidar una línea de canto cuidada en extremo.

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