El Gobierno ya admite que la moción de censura del PSOE contra Mariano Rajoy puede prosperar. Todo está en manos del PNV, que mantiene el suspense pero que poco a poco se va inclinando por tumbar al presidente.

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Nunca cinco escaños dieron tanto juego. El futuro político inmediato de España está en manos del PNV, partido que hace sólo una semana ya era decisivo al permitir la la aprobación de los Presupuestos Generales del Estado para 2018. Los votos de sus cinco diputados el próximo viernes en la moción de censura del PSOE contra el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, decantarán la balanza. En sus manos está que ésta triunfe o fracase.

En estos momentos es una absoluta incógnita lo que harán finalmente los nacionalistas vascos. Ni siquiera ellos lo saben. Este mismo miércoles han trasladado al Gobierno y al PP que aún no tienen decidido su voto y que se está pensando si apoyan a Pedro Sánchez o se abstienen.

Ciudadanos se ha instalado definitivamente en el ‘no’, mientras que PDeCAT y ERC se inclinan por apoyar la moción. De hecho, este mismo miércoles, en la sesión de control del Congreso, el diputado republicano Gabriel Rufián ha dicho al Grupo Socialista que echar a “ladrones y carceleros” es “una obligación”, no “una opción”. Y en los pasillos, portavoz del PDeCAT, Carles Campuzano, ha adelantado que su partido votará lo mismo que ERC, aunque sin anticipar el sentido del voto.

Ese hipotético apoyo de los partidos catalanes a la moción de censura socialista aumenta la presión sobre el PNV, en un momento en el que además está a punto de levantarse la aplicación del artículo 155 de la Constitución en Cataluña. Los nacionalistas vascos, que no desean elecciones a corto plazo, tampoco quieren quedarse solos con Ciudadanos salvando a Rajoy y en frente de ERC y PDeCAT.

Además, entienden que podría haber más garantías de que lo que han conseguido en los Presupuestos se cumpla si Pedro Sánchez llega a Moncloa y está unos meses en el poder antes de convocar elecciones. Y es que otra opción es que triunfe otra moción que plantee elecciones inmediatas, lo que mandaría al traste lo cosechado en esas cuentas públicas. Además, en esos comicios todo apunta a que saldría muy reforzado Ciudadanos, con el que mantienen unas relaciones nefastas.

Públicamente, el PNV asegura que quiere saber lo que dice en su discurso Sánchez, al que emplazan a aclarar “cómo va a mantenerse si saliera adelante en el poder; cuál es su opinión hacia el autogobierno vasco; su concepto sobre el Estado o qué piensa sobre Cataluña y qué piensa hacer”, en palabras de su portavoz parlamentario, Aitor Esteban.

EL PSOE Y PODEMOS CREEN QUE EL PNV VA A VOTAR ‘SÍ’

En el PP ya no tienen tan claro que los nacionalistas vascos no apoyen la iniciativa de Pedro Sánchez y los contactos se están llevando directamente desde Moncloa. Mientras, en el PSOE son optimistas y confían en el ‘sí’ del grupo vasco. El presidente de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page, cree que el PNV “se está inclinando a un voto afirmativo” porque “le va a costar muchísimo ser el único partido que sostiene al PP”.

Desde Podemos, su líder, Pablo Iglesias, tras hablar con los diferentes grupos en el Congreso, tiene la “sensación” de que la moción va a salir adelante porque el PNV va a votar finalmente a favor. “Creo que va a salir con los apoyos de nuestro grupo, de los catalanes y del PNV. Lo percibo”, ha dicho.

¿Y SI RAJOY DIMITE?

Otra opción que tampoco nadie se atreve a descartar es que Mariano Rajoy decida dar un paso al lado y dimita si todo apunta ya a que la moción va a triunfar. Page comentaba hoy esta posibilidad, asegurando que tiene “información” de que esa es una posibilidad muy real.

Desde el PP aseguran, no obstante, que esa opción no está sobre la mesa. Recalcan que no se trata de una moción de censura “contra Rajoy sino contra el Partido Popular”. “¿Cambiaría algo si pusiéramos a Sáenz de Santamaría o Tejerina? No. Nos pondrían otra moción”, señala un miembro de la Ejecutiva del PP alegando que el objetivo es echar a su partido de la Moncloa.

La legislación impide al presidente del Gobierno disolver las Cámaras una vez que se haya registrado la moción, pero no presentar su dimisión. De hacerlo, la moción decaería. El Rey tendría que iniciar una nueva ronda de contactos para elegir un candidato a presidente. El elegido necesitaría mayoría simple, y dada la fragmentación existente en el Congreso, ese Ejecutivo en funciones podría alargarse durante meses.

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