El separatismo catalán quiere boicotear al Rey en su próxima visita a Barcelona, a donde acudirá el 25 de febrero para inaugurar el Mobile World Congress (MWC).

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El independentismo catalán ya prepara un recibimiento hostil al Rey Felipe VI en su próxima visita a Barcelona. El monarca viajará a la Ciudad Condal el 25 de febrero para presidir la cena previa al Mobile Wold Congress (MWC). Será su regreso a Cataluña seis meses después, pues llevaba sin pisar esta comunidad autónoma desde que acudió a la manifestación contra el terrorismo el pasado mes de agosto.

Sectores independentistas han comenzado a calentar la visita del Rey, que pretenden teñir de amarillo. “A partir de las 19:00, rodeemos el Palau de la Música de color amarillo para mostrarle nuestro rechazo y exigir la libertad de los presos políticos. ¡Pásalo!”, se pide en un mensaje que circula por las redes sociales.

Además, la convocatoria va acompañada de un cartel en la que aparece una imagen de Felipe VI junto a una goma de borrar customizada con la estelada y un silbato que insta a una gran pitada contra él.

“En Cataluña no se te ha perdido nada… Vuelve cuando el presidente de nuestra República te invite”, se indica en el texto del cartel, que se completa con un “Fuera Borbón. Go Home”.

EL MWC EN BARCELONA, EN PELIGRO

Precisamente, hace unos días se conocía que GSMA, el organismo que organiza el Mobile World Congress (MWC) ya ha advertido a Barcelona. Se plantea trasladar el evento de la capital catalana a Dubai. La razón de la búsqueda incipiente de una alternativa como sede de la feria es la inestabilidad política y económica causada por el proceso independentista.

Por esta razón, la de no perjudicar la imagen de Barcelona, tanto Societat Civil Catalana como Tabarnia han decidido desconvocar la manifestación que tenían prevista para el 25 de febrero en la Ciudad Condal a favor de la formación “de un gobierno que represente a todos los catalanes”.

EL REY VUELVE A CATALUÑA 6 MESES DESPUÉS

Felipe VI, que ha viajado a Cataluña en 26 ocasiones desde su proclamación en junio de 2014, más que a ninguna otra comunidad, regresa ahora por primera vez desde que comenzaron los preparativos del referéndum ilegal del 1-O. Lo hará rodeado de gran expectación por todo lo ocurrido en estos meses y por la repercusión de su mensaje televisado del 3 de octubre.

Dos días después de la convulsa jornada del 1 de octubre, el jefe del Estado se dirigió a los españoles con un excepcional mensaje institucional en el que llamaba a los “legítimos poderes del Estado” a asegurar “el orden constitucional” ante la “deslealtad inadmisible” de la Generalitat y otras autoridades autonómicas catalanas.

Tras el 1-O, el desafío independentista condicionó durante semanas la agenda oficial pública del Rey, quien también en la ceremonia de los Premios Princesa de Asturias afirmó que Cataluña “es y será una parte esencial” de España, cuyas “legítimas instituciones democráticas” resolverán el “inaceptable intento de secesión” dentro del respeto a la Constitución.

Desde la aplicación del artículo 155 de la Carta Magna, la voz de Felipe VI no volvió a oírse hasta después de las elecciones del 21 de diciembre, en el tradicional mensaje de Nochebuena, cuando pidió a los elegidos en los comicios que afrontaran los problemas de todos los catalanes y respetaran su pluralidad, sin “imponer las ideas propias frente a los derechos de los demás”.

“El camino no puede llevar de nuevo al enfrentamiento o a la exclusión, que -como sabemos ya- solo generan discordia, incertidumbre, desánimo y empobrecimiento moral, cívico y -por supuesto- económico de toda una sociedad”, advirtió entonces.

 

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