La tensión acumulada en el barrio madrileño de Lavapiés tras una noche de fuertes disturbios por la muerte de un mantero senegalés ha estallado esta viernes en forma de nuevos enfrentamientos. 

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La tensión acumulada en el barrio madrileño de Lavapiés tras una noche de fuertes disturbios por la muerte de un mantero senegalés ha estallado esta viernes en forma de nuevos enfrentamientos.

La llegada del cónsul de Senegal, Mouctar Belal BA, y otros representantes de la delegación de este país en Madrid a la plaza Nelson Mandela ha provocado una serie de altercados entre compatriotas que han recriminado a los diplomáticos que no salieran ayer en su defensa pese a habérselo solicitado tras el fallecimiento de un mantero de un infarto.

Pasadas las 12:30 horas, el cónsul ha llegado a la plaza para interesarse sobre la situación de estos ciudadanos, vecinos de la zona, que llevaban concentrados desde las 9:00 horas en la zona en protesta por la muerte de este ciudadano senegalés cuyas circunstancias se están investigando.

La presencia de la delegación diplomática no ha sido bien recibida por sus compatriotas, que han censurado la tardanza en presentarse en el barrio, primero con gritos y reproches y posteriormente, con empujones violentos, lo que han provocado escenas de tensión, que han llegado a tal punto que el cónsul ha tenido que refugiarse en un establecimiento cercano ante el riesgo de agredido.

Ante la imposibilidad de que el cónsul pudiera llegar al coche diplomático que le estaba esperando, la policía ha formado un cordón, y segundos después, han empezado a cargar, mientras que algunos de los concentrados lanzaban sillas y mesas de la terraza del restaurante Baobab a los agentes policiales.

Además de las sillas, los agentes han recibido lanzamiento de adoquines, lo que les ha obligado a cargar durante varias ocasiones y a hacer amagos de disparar al aire para dispersar a los congregados en la plaza y que les estaban agrediendo.

LANZAMIENTO DE OBJETOS

Algunos de los que han lanzado objetos estaban ataviados con capuchas y bragas para ocultarse el rostro, mientras que otros de sus compatriotas intentaban que no agredieran a los agentes y repusieran su actitud con gritos y con los brazos en alto en señal de parar la situación.

En la calle Cabestreros los agentes han formado una línea, protegidos por los escudos, ante el hostigamiento de los manifestantes. Allí han avanzado para dispersas a este grupo, recurriendo también al uso de la fuerza en determinadas ocasiones.

Además, una mujer senegalesa, de mediana edad, ha sufrido un desvanecimiento durante los incidentes aunque ha recuperado el conocimiento a los pocos minutos y en estos momentos se encuentra recuperándose sentada en una terraza de la zona.

 

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