El cartel de la CUP para pedir el ‘sí’ en el referéndum independentista ha indignado al PDeCAT -antigua Convergència- por el hecho de que uno de los personajes “barridos” de los “Països Catalans” sea Artur Mas.

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El consejero de Presidencia, Jordi Turull, considera desafortunado e injusto que la CUP incluyera a Mas. “No me ha gustado porque Mas es un activo que, entre otras cosas, ha sido inhabilitado y condenado por dar voz a los ciudadanos, por cumplir sus compromisos con los ciudadanos de Cataluña. En estos momentos se trata de sumar, no de esparcir”, dice en un comunicado.

Mucho más contundente se ha mostrado en su cuenta de Twitter el coordinador organizativo del PDeCAT, David Bonvehí, que cree que es “miserable” comparar al expresidente catalán con Mariano Rajoy: “Poner en el mismo saco a Mas y Rajoy es miserable. Uno condenado por demócrata, el otro jefe de un Estado que persigue las ideas. Dais pena”.

Por su parte, también en Twitter, la coordinadora general de la antigua CDC, Marta Pascal, ha reprochado la inspiración leninista del cartel. “En nombre del comunismo se han hecho muchas barbaridades en la historia de la humanidad… ¡Qué fracaso inspirarse en un modelo fallido y totalitario!”, ha comentado.

Ante estas críticas del PDeCAT, la presidenta del grupo parlamentario de la CUP, Mireia Boya, ha ironizado: “Somos los rojos comeniños malos malísimos. Por un cartel. Nivelón”. La portavoz parlamentaria de la CUP, Anna Gabriel, por su parte, ha defendido en otro tuit el cartel, que “sintetiza que la independencia es para cambiarlo todo. Que la ruptura es revolucionaria y que el feminismo será imprescindible”.

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