Carles Puigdemont ha conmemorado sus 100 días fugado en Bélgica con un acto en Lovaina en el que apenas ha reunido a una treintena de manifestantes. Posteriormente, junto con los exconsellers que le acompañan en su huida, han ido a cenar a un bar de tapas.

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El expresidente de la Generalitat Carles Puigdemont, ha participado este martes junto con los cuatro exconsellers que le acompañan en su huida en Bélgica en un acto que ha tenido lugar en la ciudad de Lovaina para conmemorar los cien días desde que se trasladaron al país europeo. Apenas una treintena de manifestantes les han acompañado, menos que los periodistas que cubrían el acto.

Puigdemont ha estado acompañado por los exconsellers Toni Comín, Clara Ponsatí, Meritxell Serret y Lluís Puig en el evento, que se ha desarrollado a las puertas del ayuntamiento de la ciudad de Flandes y ha durado aproximadamente una media hora. También ha acudido el empresario Josep María Matamala.

Este acto ha sido el primer encuentro público entre Puigdemont y Comín desde que se conocieran los mensajes que el segundo envió al expresidente de la Generalitat, en los que afirmaba que “Moncloa triunfa” y que “los nuestros nos han sacrificado”. Ambos se han saludado con normalidad a su llegada al acto, que han abandonado juntos.

Antes de que Puigdemont dirigiese unas palabras a la prensa, aunque sin aceptar preguntas, dos violinistas han interpretado ‘El canto dels ocells’ y una mujer ha recitado el poema ‘De vegades és necessari i forçós’, de Pau Casals.

Puigdemont ha explicado que la canción se interpreta semanalmente desde el 16 de noviembre “como un gesto de solidaridad con los presos políticos”, así como que es una canción tradicional catalana “que habla de paz y es una de las aportaciones que la cultura catalana ha hecho al mundo”.

“Por tanto, la cultura de paz, de la no violencia, es algo que no es ajeno a nuestra tradición cultura. Desde hace muchas generaciones en Cataluña hablamos de paz y nos expresamos en paz, y queremos continuar expresándonos en paz y hablando de paz porque es la única manera en la que queremos expresarnos.

Puigdemont ha defendido que siguen en la cárcel “con el argumento falaz de la violencia”, puesto que “no solo no es un argumento sino que crea un agravio al concepto de los derechos humanos, de los derechos civiles y políticos que se deberían respetar en el estado español”.

“REESTABLECER LA NORMALIDAD”

También ha garantizado el expresidente de la Generalitat que seguirá trabajando para “que se restablezca la normalidad democrática” que, en su opinión, fue interrumpida “abruptamente” por la aplicación del artículo 155 de la Constitución y la querella de la Fiscalía.

“Todo el tiempo que nos queda aquí, esperemos que sea poco y que las cosas se normalicen y que se pueda respetar el resultado de las elecciones”, ha apuntado en el discurso, que ha concluido dando ánimos “a todos los compañeros que están en la cárcel”.

TAPAS ESPAÑOLAS PARA CENAR

Al concluir el acto, Puigdemont y su séquito han acudido a cenar hasta un bar de tapas de Lovaina. ‘Pronto Tapas’ es un restaurante regentado por españoles e italianos, y en su carta se observan las influencias de ambas cocinas.

El expresidente de la Generalitat y sus acompañantes han podido así degustar, entre otras raciones, tortilla de patata, tapas de queso manchego, lomo o jamón, patatas bravas, surtido de ibéricos o croquetas.

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