Carles Puigdemont no piensa ni en la rendición ni en la sumisión. Así se lo ha trasladado a su corte en Bruselas estos días. El expresidente catalán mantiene el pulso a ERC y no tiene pensado tirar la toalla o dar un paso atrás.

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Lejos de amilanarse, Carles Puigdemont ha trasladado a su círculo más cercano que no piensa apartarse. “Ni me rindo, ni tiro la toalla”, les ha dicho. Así se lo ha hecho saber, en especial, a Elsa Artadi y Eduard Pujol, después de la filtración de los mensajes con Toni Comín. Una comunicación que lejos de perjudicarle, le convierten en víctima “y a Comín como un traidor”, según su entorno.

Las tensiones entre Puigdemont y ERC ha aumentado estos días, mientras buscan una fórmula para la investidura que les permita salvar la cara. La desconfianza entre ambos partidos independentistas crece por momentos. Sobre todo, tras recibir Puigdemont a algunos de los diputados de ERC.

Este lunes, el expresidente catalán tiene previsto reunirse con miembros de Junts per Catalunya para evaluar su reunión con ERC. Pese a que el encuentro terminaba sin acuerdo, aseguraban haber avanzado en las negociaciones.

Sin acuerdo pero con avances

Puigdemont se encontraba con algunos miembros de ERC y se llevaba también a parte de su corte en Bruselas. Los primeros enviaban a representantes de “perfil bajo” y sin poder de decisión, con el único objetivo de escuchar las propuestas de Puigdemont.

Al término de la reunión, fuentes de JxCat apuntaron a que el encuentro había sido constructivo. “Las dos fuerzas están en vías de reestablecer la confianza perdida por la investidura fallida”, dijeron. Los encuentros, añaden, continuarán en los próximos días para poder avanzar “en la línea de investir al presidente Puigdemont”.

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