Los dos protagonistas de los mensajes de móvil desvelados este miércoles por ‘El Programa de Ana Rosa’ (Telecinco) han dado explicaciones en Twitter. Tanto Carles Puigdemont como Toni Comin no han negado que sean suyos y han criticado la divulgación de los mismos.

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El expresidente de la Generalitat Carles Puigdemont ha reaccionado a través de su cuenta de Twitter a los mensajes difundidos por ‘El Programa de Ana Rosa’ (Telecinco) que envió este martes al exconsejero Toni Comín y en los que se da por derrotado. El candidato de JxCat reconoce que son suyos, critica que se hayan publicado y dice que es “humano” y que también “duda”.

“Soy periodista y siempre he entendido que hay límites, como la privacidad, que nunca se han de violar. Soy humano y hay momentos en que también yo dudo. También soy el President y no perderé el coraje ni me echaré atrás, por respeto, agradecimiento y compromiso con los ciudadanos y el país. ¡Seguimos!”, ha escrito Puigdemont en Twitter.

COMÍN DICE QUE ES DELITO

Justo al mismo tiempo, también reaccionaba a estos mensajes el otro protagonista, Toni Comín. “La revelación de secretos (obtener subrepticiamente las conversaciones de terceros) es delito en España y en Bélgica, merecedor por tanto de las pertinentes acciones legales. Aparte de que cualquier mensaje sacado de su contexto pierde siempre su significado”, indica el exconseller de ERC.

“La posición política del presidente Puigdemont ha sido expresada hace pocas horas, en un mensaje oficial ayer por la tarde. Quien no lo haya entendido, puede repasar este mensaje porque es del todo inequívoco. Si el bloque del 155 está haciendo ilusiones sobre la división del independentismo, tendrá un enorme disgusto. Desde su pluralidad ideológica, la unidad del independentismo está absolutamente garantizada: estamos todos conjurados para hacer valer los resultados del 21-D“, añade.

“No sólo como independentistas, sino sobre todo como demócratas, no vamos a permitir que una causa penal totalmente aberrante e ilegítima invalide el resultado del 21-D. Sin respeto a la voluntad popular no hay democracia. Y la democracia no se negocia”, concluye.

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