El Rey Felipe ha sido claro: deja la puerta abierta a aplicar el artículo 155 de la Constitución. En su mensaje televisado sobre Cataluña, el monarca ha señalado la “deslealtad inadmisible” de la Generalitat y carga contra Puigdemont por saltarse la ley.

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Desde hacía días, muchos esperaban que el Rey se pronunciara públicamente en algún momento sobre Cataluña. Y eso sucedía este martes a las 21:00 horas, cuando el monarca aparecía en un discurso televisado dirigiéndose a todos los españoles en una alocución excepcional ante la situación de insurrección de la Generalitat.

Y precisamente contra el Gobierno de Cataluña y contra Puigdemont se ha mostrado el Rey firme y contundente en su mensaje tras el referéndum ilegal. En su discurso, Felipe VI ha hecho una firme defensa del orden establecido por la Constitución frente al despropósito secesionista del Gobierno catalán en lo que ha llamado “unos momentos muy graves para nuestra vida democrática”.

Con un tono grave y serio, como la situación requiere, con traje negro y en su despacho, el Rey se ha referido a los hechos “que se han ido produciendo en Cataluña, con la pretensión final de la Generalitat de que sea proclamada −ilegalmente− la independencia de Cataluña”. El Rey también ha asegurado que “determinadas autoridades de Cataluña, de una manera reiterada, consciente y deliberada, han venido incumpliendo la Constitución y su Estatuto de Autonomía, que es la Ley que reconoce, protege y ampara sus instituciones históricas y su autogobierno”.

El monarca ha señalado también que la Generalitat “ha vulnerado de manera sistemática las normas aprobadas legal y legítimamente, demostrando una deslealtad inadmisible hacia los poderes del Estado” al que representan en Cataluña. Con ese propósito, ha subrayado, “han quebrantado los principios democráticos de todo Estado de derecho y han socavado la armonía y la convivencia en la propia sociedad catalana, llegando ─desgraciadamente─ a dividirla”. El resultado, ha incidido, es que “hoy la sociedad catalana está fracturada y enfrentada”.

Felipe VI no ha dudado en culpar al Gobierno de Puigdemont y al Parlamento catalán de haber “menospreciado los afectos y los sentimientos de solidaridad que han unido y unirán al conjunto de los españoles”, y ha alertado de que “con su conducta irresponsable incluso pueden poner en riesgo la estabilidad económica y social de Cataluña y de toda España”.

No ha dudado en indicar que este pulso secesionista “ha supuesto la culminación de un inaceptable intento de apropiación de las instituciones históricas de Cataluña”.

Sin nombrar a Puigdemont pero refiriéndose a él como “esas autoridades”, el Rey ha afirmado que “se han situado totalmente al margen del derecho y de la democracia” y con ello “han pretendido quebrar la unidad de España y la soberanía nacional, que es el derecho de todos los españoles a decidir democráticamente su vida en común”.

Ante esa situación “de extrema gravedad”, el Rey ha apelado al “firme compromiso de todos con los intereses generales” y ha manifestado que “es responsabilidad de los legítimos poderes del Estado asegurar el orden constitucional y el normal funcionamiento de las instituciones, la vigencia del Estado de derecho y el autogobierno de Cataluña, basado en la Constitución y en su Estatuto de Autonomía”.

Dirigiéndose a los ciudadanos de Cataluña, “a todos”, ha reiterado que “desde hace décadas” los españoles viven “en un Estado democrático que ofrece las vías constitucionales para que cualquier persona pueda defender sus ideas dentro del respeto a la ley”.

Sin respeto, ha remarcado, “no hay convivencia democrática posible en paz y libertad”. “Ni en Cataluña, ni en el resto de España, ni en ningún lugar del mundo”, ha agregado. En ese sentido, ha ofrecido a los catalanes “la España constitucional y democrática”, en la que “saben bien que tienen un espacio de concordia y de encuentro con todos sus conciudadanos”.

“Sé muy bien que en Cataluña también hay mucha preocupación y gran inquietud con la conducta de las autoridades autonómicas”, ha dicho, asegurando que no están abandonados. “A quienes así lo sienten, les digo que no están solos, ni lo estarán; que tienen todo el apoyo y la solidaridad del resto de los españoles, y la garantía absoluta de nuestro Estado de derecho en la defensa de su libertad y de sus derechos”, ha tranquilizado a quienes sí están al lado de la Constitución.

También se ha dirigido al conjunto de los españoles, “que viven con desasosiego y tristeza estos acontecimientos”, y les ha enviado “un mensaje de tranquilidad, de confianza y, también, de esperanza”.

En tono grave, ha dejado claro que “son momentos difíciles, pero los superaremos”. El Rey ha terminado su mensaje aludiendo a los principios democráticos, que “son fuertes, son sólidos” porque, subrayó, “están basados en el deseo de millones y millones de españoles de convivir en paz y en libertad”.

“Y así debemos seguir ese camino, con serenidad y con determinación. En ese camino, en esa España mejor que todos deseamos, estará también Cataluña”. Felipe VI ha querido subrayar “una vez más el firme compromiso de la Corona con la Constitución y con la democracia”, su “entrega al entendimiento y la concordia entre españoles” y su “compromiso con la unidad y la permanencia de España”.

Un mensaje de unidad en el que ha instado al Estado a actuar y en el que ha abierto veladamente la puerta a aplicar el artículo 155 de la Constitución y suspender la autonomía de Cataluña ante la amenaza de Puigdemont de declarar unilateralmente la independencia.

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