En los últimos años, ha habido un crecimiento en la demanda de injertos de pelo, siendo miles de pacientes los que acuden a centros especializados para intentar poner solución a sus problemas de alopecia.

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El microinjerto o trasplante capilar, es una cirugía estética mínimamente invasiva pero de elevada complejidad por la gran cantidad de detalles que hay que controlar. ¿Cuáles son los factores que determinan el éxito o fracaso de esta intervención? ¿Qué tenemos que tener en cuenta a la hora de elegir una clínica de trasplante capilar?

La Dra. Marina Garrido, cirujana de la Unidad capilar del Hospital El Pilar nos explica qué factores se deben de tener en cuenta.

¿Soy candidato?

Los trasplantes capilares están indicados en personas, tanto hombres como mujeres, que sufren de alopecia androgenética y algunas de tipo cicatricial.

Antes de decidirnos a realizar un injerto capilar, debemos verificar que ésta es la solución a nuestro problema.

Para ello, debemos consultar con un experto en Tricología médico-quirúrgica, que nos confirmará la causa que está provocando nuestra caída de cabello o alopecia, descartando que se deba a patologías autoinmunes, tiroideas y otras. Estas causas deben ser tratadas y controladas antes de plantearse realizar cualquier tipo de cirugía capilar.

Si se trata de una alopecia androgenética en sus fases iniciales, lo más recomendable es iniciar otros tratamientos capilares como la bioestimulación capilar o la terapia con láser.

¿Es mi pelo adecuado?

No todos los pacientes son buenos candidatos para un trasplante capilar. La idoneidad vendrá marcada por la extensión de la alopecia (que determinará el tipo y número de cirugías a realizar) y la calidad de la zona donante (densidad, grosor y tipo de pelo). Una vez analizados estos factores, hay que conversar con el paciente, para ajustar el tratamiento a las expectativas y posibilidades de cada caso.

¿Quién me lo hace?

El fin principal que buscamos con una cirugía capilar es, en la mayoría de los casos, recuperar la felicidad y la confianza en unos mismo. Es por esto que la elección del cirujano capilar que realizará la intervención es crucial. El cirujano debe estar especializado y capacitado para poder desarrollar esta técnica quirúrgica e, idealmente, estar centrado exclusivamente en tratamientos e intervenciones capilares. Así como contar con personal de enfermería cualificado, para formar un equipo con gran experiencia y destreza.

Planificación: diseño y técnica

El diseño planteado debe ser estéticamente correcto, permitiendo aprovechar al máximo la cantidad de unidades foliculares extraídas, y respetando la naturalidad y la anatomía de cada paciente.

Es necesario que el cirujano y su equipo conozcan y dominen las 2 técnicas de extracción de microinjerto capilar: FUSS (de tira) y FUE (extracción folicular). Solo así, podrá aconsejar a cada paciente qué técnica es mejor para cada caso.

Una vez decidida la técnica, el procedimiento debe ir encaminado a conseguir una extracción suficiente y adecuada para el caso, deben crearse las incisiones de forma que se consiga una densidad, dirección y angulación correcta del pelo. Y la implantación debe realizarse de forma eficaz: rápida y sin dañar el folículo.

Postoperatorios

Una vez realizado el injerto capilar, cualquiera que sea la técnica utilizada, tendremos que proteger nuestro cuero cabelludo de las agresiones del sol y evitar realizar ejercicio físico intenso durante las primeras 3 semanas.

Se debe tomar una medicación, normalmente antibióticos y analgésicos para minimizar el riesgo de infecciones y el ligero edema facial y controlar las molestias de los primeros días.

Podremos y deberemos lavar tanto la zona donante como la injertada, según las indicaciones del equipo de cirugía, de una forma cuidadosa y suave y con los productos de higiene adecuados.

Si seguimos estas pautas, se conseguirá recuperar la imagen perdida. Sólo debes apostar por un equipo que te asesore, te guíe y siga tu evolución en todo momento.

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