Hasta la Casa Blanca ha dado un tortazo dialéctico a Donald Trump por sus últimas declaraciones sobre la violencia racista. El presidente se mostró tibio y lanzó una serie de tuits interpretados por muchos como xenófobos.

Publicidad

“Todos debemos estar unidos y condenar lo que el odio representa. No hay lugar para este tipo de violencia en América. ¡Unámonos!”, escribía Trump en su cuenta de Twitter tras el ataque supremacista blanco en Charlottesville (Virginia) durante la manifestación de 2.000 simpatizantes que pedían la retirada de la estatua del general Robert F. Lee, comandante en jefe de las tropas confederadas durante la Guerra de Secesión.

El tuit de Trump, en el que utilizaba la clásica frase de condenar la violencia desde cualquier lado, se interpretó como xenófobo por parte de muchos. “Señor presidente, debemos llamar al mal por su nombre. Esta gente eran supremacistas blancos y lo que han hecho es terrorismo doméstico”, le contestó el senador republicado Cory Gardner.

El también senador republicado Marco Rubio recalcó en Twitter la importancia de que “el presidente de EE UU describa los hechos en Charlottesville como lo que son, ataques terroristas a cargo de supremacistas blancos”.

Dado el revuelo, la propia Casa Blanca tuvo que salir a matizar, condenar y dar de paso un tortazo dialéctico al presidente americano, asegurando que también se refería a los supremacistas blancos con sus palabras.

El de Charlottesville es el mayor enfrentamiento violento entre supremacistas blancos y defensores de los derechos civiles en décadas, aunque el conflicto lleva agitándose desde hace meses.

En Twitter, tras los mensajes de Trump, fueron muchos los que le tacharon de nazi, lo que obligó a la Casa Blanca a intentar apagar el incendio creado. Así, podían leerse tuits como estos:

 

Publicidad

Comentarios