El Ayuntamiento de Ullastrell, un pueblo de 2.000 habitantes de la provincia de Barcelona, ha colocado un cartel a la entrada de la localidad en la que se define como “municipio de la República Catalana”.

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El Gobierno municipal de Ullastrell, formado por siete concejales de Esquerra y la regidora Mercè Rodó; una histórica del PSC que rompió su carnet del partido el día del referéndum del 1 de octubre, colocó este cartel justo debajo del nombre del municipio sin consultar a los vecinos, sin pasar la decisión por el pleno y pagándolo con dinero público.

Esta no es, además, la única decisión unilateral que ha tomado este consistorio, ya que también han rebautizado a la calle que lleva al colegio del pueblo como ‘Pujada 1 d’Octubre” (“Subida 1 de Octubre”), la fecha del último referéndum separatista ilegal.

En la misma placa de la calle se puede leer (en catalán) lo siguiente: “En esta subida, los vecinos y vecinas de Ullastrell defendieron el colegio electoral del referéndum de autodeterminación del 1 de octubre de 2017. Resultado: 1236 Sí – 93 No – 23 En blanco”.

El Gobierno local está totalmente volcado con el independentismo y también cuelga de la fachada del Ayuntamiento un gran lazo amarillo para pedir la liberación de los exconsellers de la Generalitat que actualmente se encuentran en prisión, así como de los líderes de la Asamblea Nacional Catalana (ANC) y Òmnium Cultural.

Además, desde hace diez años no hay ni rastro de la bandera española en los mástiles del Consistorio.

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