Primero fueron las bolsas y a partir de 2021 serán los plásticos de usar y tirar. La UE avanza en su guerra contra el material que amenaza los océanos y prohibirá en tres años la venta de bastoncillos de algodón, envases para comida rápida, vasos, platos, tenedores, cuchillos…

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Las instituciones de la Unión Europea -Consejo de la UE, Comisión Europea (CE) y Parlamento Europeo (PE)- negocian estos días la prohibición a partir de 2021 los plásticos de un solo uso para los que existen otras alternativas, así como la reducción en la utilización de otros recubiertos con este producto.

La generalización de plásticos de usar y tirar –no concebidos o diseñados para ser reutilizados o reciclados– está provocando que los modelos de producción y consumo “sean cada vez más ineficientes”. Así lo asegura una de las enmiendas aprobadas del Parlamento Europeo a la propuesta de directiva de reducción de plásticos de un solo uso de la Comisión Europea.

Las aplicaciones plásticas son tan efímeras y tienen tantos impactos que es necesario “reducir eficazmente esos importantes efectos negativos” añade el Europarlamento. El plan es que para el 2021 desaparezcan los plásticos para los que haya alternativas. Los diez plásticos de un solo uso más habituales (aportan el 86% de todos los artículos plásticos de usar y tirar) son casi la mitad de los residuos de las playas que acabarán contaminando el mar.

Estos son los 10 tipos de plásticos de un sólo uso, tal y como recogen ‘La Vanguardia’:

1) CUBIERTOS Y PLATOS. La propuesta de directiva prevé que los estados miembros prohíban la introducción en el mercado de cubiertos (tenedores, cuchillos, cucharas, palillos), platos, agitadores de bebidas y palitos de globo de plástico.

2) PAJITAS Y BASTONCILLOS DE ALGODÓN. Estos artículos estarán sometidos a la misma restricción. Hay acuerdo entre ambas instituciones en dar “prioridad a la prevención y reutilización de los productos” para ahorrar emisiones de CO2y materias primas valiosas. No obstante, ahora falta la negociación con el Consejo.

3) RECIPIENTES ALIMENTARIOS. Los estados “deben establecer objetivos nacionales para lograr una reducción ambiciosa y duradera” de los recipientes alimentarios destinados al consumo inmediato (comida rápida, hamburguesas, bocadillos, frutas…). También debe fomentarse que estos productos sean aptos para tener usos múltiples y ser reutilizados y reciclados.

4) VASOS. Los gobiernos también deben fijar objetivos nacionales para reducir los vasos de plástico. El Parlamento europeo reclama un “diseño ecológico de los productos de plástico”, para facilitar su reciclabilidad y reutilización. Por eso, alienta a los fabricantes a que hagan uso de polímeros sencillos o compatibles “con el fin de simplificar la clasificación” y gestión posterior.

5) BOTELLAS DE BEBIDAS. Tanto la CE como el Parlamento europeo exigen a los estados que recojan separadamente el 90% de las botellas de plástico de un solo uso para el 2025. Para ello, los países podrán instaurar el sistema de depósito, devolución y retorno de envases de bebidas (de manera que el usuario podría devolverlo al comercio). Se arguye que este puede ser “un instrumento muy eficaz para obtener altos índices de recogida”, pues, además, da lugar “a una mejora de la calidad del material recogido y del material reciclado”. También podrán continuar la recogida selectiva actual en contenedor amarillo; pero deberán ampliar las actuales tasas, consideradas insuficientes. La CE se muestra flexible sobre el sistema que elijan los países, pero en cualquier caso recalca que deberán alcanzar un objetivo mínimo de recogida de envases de bebida igual a la tasa de recuperación ya demostrada por los sistemas europeos de consigna de botellas de un solo uso (90%).

6) BOLSAS LIGERAS. La UE exige la recogida selectiva (responsabilidad ampliada) y que se informe al ciudadano de sus impactos ambientales. Las bolsas ligeras ya fueron objeto de restricciones en una anterior directiva. En España, ya hay que pagar por ellas; y a partir de enero del 2021 quedarán prohibidas si no son compostables.

7) ENVASES Y ENVOLTORIOS. Los fabricantes de envases y envoltorios de alimentos (patatas fritas, golosinas, aperitivos dulces o salados, entre otros), los cuales no están sujetos a medidas de restricción de su comercio, tendrán ahora una responsabilidad ampliada sobre la recogida del residuo. Esto significa que deberán contribuir a los costes de prevención y gestión de residuos, incluida la limpieza de los desechos. Esta misma exigencia afectará también a los recipientes alimentarios (comida inmediata), los productos del tabaco con filtro (colillas), las toallitas húmedas, los globos y también las bolsas de plástico ligeras.

8) TOALLITAS Y COMPRESAS. Ocasionan bloqueos en los sistemas de saneamiento y gastos millonarios para la evacuación de aguas residuales. Estos artículos deberán llevar una etiqueta clara que informe sobre el modo de eliminación del residuo, su impacto ambiental y su contenido plástico.

9) RECIPIENTES DE BEBIDAS Y SUS TAPAS Y TAPONES. Los recipientes de bebidas de un solo uso (de plástico) únicamente podrán comercializarse si sus tapas y tapones permanecen unidos a ellos. Esto exigirá armonizar las regulaciones industriales europeas, que son desiguales.

10) COLILLAS DE CIGARROS. La Eurocámara pide “medidas específicas” para los filtros de cigarrillos, cuyos residuos deberán reducirse un 50% para el 2025 y un 80% para el 2030. Cada colilla puede contaminar de 500 a 1.000 litros de agua; y, abandonada en una cuneta, puede tardar hasta doce años en desintegrarse. Una colilla de cigarrillo está compuesta por un filtro, normalmente hecho de un plástico (acetato de celulosa) que se puede romper, pero que no es biodegradable.

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