El hallazgo del cadáver de Blanca Fernández Ochoa no ha hecho más que abrir nuevos interrogantes sobre su desaparición. Las hipótesis sobre su muerte, cómo fueron sus últimas horas o si se trata de un accidente o no son algunas de las 9 preguntas que no han sido resueltas o sobre las que hay aún dudas.

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Blanca Fernández Ochoa fallecía en la montaña que tanto quería, cerca de Cercedilla, donde se crió. Sin embargo, aún son muchas las preguntas entorno a su desaparición y posterior muerte. A la espera de los resultados de la autopsia preliminar, que ya le están practicando en el Instituto Anatómico Forense, las incógnitas se suceden.

Tras 12 días sin saber de ella, aún hay dudas sobre el día exacto de su desaparición. O de cuándo y cómo se alertó de la misma a la Policía. También si realmente pensaba irse al norte, como dijo a su familia, o su intención había sido la de quedarse en la sierra madrileña.

Repasamos las 9 preguntas sin respuesta que aún planeaban sobre el caso de Blanca Fernández Ochoa.

¿Cuándo desapareció?

El pasado 23 de agosto, Blanca envió mensajes a su familia, incluidas su hija Olivia y su hermana Lola. Les dijo que no estaba bien y que se iba unos días al norte. No especificó nada más. Su hija, como consta en la denuncia, se preocupó, pero no era la primera vez que la esquiadora hacía algo así. Intentó llamarla, aunque no recuerda si ese mismo días o después y nadie contestó al teléfono.

¿Cuándo se alertó?

La denuncia oficial se interpuso el día 29 de agosto en el cuartel de Las Rozas. Según fuentes de la familia, ya habían mostrado antes, eso sí, su inquietud a la Policía. Un día después, la denunciaba llegaba a la Policía Nacional de Moncloa-Aravaca, donde vivía Blanca.

En la denuncia consta el día 23 como día de la desaparición. Sin embargo, después se confirmaba que el 24 había sido vista en Pozuelo. Se desconoce dónde estuvo la esquiadora entre un día y otro.

¿Quién la vio por última vez?

En esta pregunta hay dos versiones. La Policía ha trabajado con el día 24 como punto de partida. La asistenta aseguró que había desayunado en la casa. Y un testigo dijo haberla visto salir de ella a las 10:30 horas con dos bastones para caminar. Una cámara registraba que entre las 13:00 y las 14:00 estuvo en el Hipercor de Pozuelo de Alarcón, donde compró queso.

En teoría, nadie la volvió a ver. Se dirigió entonces con su coche a Las Dehesas de Cercedilla.

Sin embargo, la segunda versión asegura que un testigo, gracias al cual ahora se ha encontrado su cuerpo sin vida, la vio en Cercedilla, junto a la estatua en honor a su hermano Paco.

¿Cuándo se hizo público?

Ante la falta de noticias, la Policía pide a la familia autorización para difundir la información en Twitter, pidiendo así la colaboración ciudadana. Se hacía pública así la desaparición de Blanca junto a una foto y la descripción de su coche. La noticia salta así el pasado 31 de agosto por la tarde. Entonces, ya se sabía que se  había dejado su móvil en casa y que no había utilizado ni dispositivos, ni tarjetas. Tampoco había contactado con nadie.

¿Quiénes son los testigos?

Tras conocerse la desaparición, la Policía recibe numerosas llamadas. Entre ellas, una importante. Un corredor asiduo a la zona asegura que el 25 de agosto había visto el coche de Blanca en Las Dehesas, estacionado en el parking. Eran las seis de la mañana y solo estaba el suyo y el de Blanca, por lo que se acordaba perfectamente.

A la vez, el coche era hallado por Luis, hermano de Blanca, gracias a otra alerta que le llegó directamente a él. El vehículo estaba cerrado con llave. En su interior, la documentación de la deportista, unas chanclas y 15 euros.

Comenzaba entonces, desde este punto, la búsqueda. El parking se convertía en el epicentro del dispositivo.

Sin embargo, hasta cuatro días después no aparecería el testigo clave. Alfredo Hernández, un vecino de Cercedilla, se presentó allí para asegurar que había hablado con Blanca el día 23. La esquiadora le dijo que se dirigía a La Peñota. Se encontraron en la plaza del pueblo, junto a la estatua de su hermano Paco, a la que besó y ante la que se santiguó antes de partir a la montaña. Hernández asegura que le había dado esa información a la Policía local pero no le habían hecho caso.

Los investigadores decidieron entonces organizar una búsqueda por la zona, aunque las fechas suscitaban algunas dudas.

¿Quién encontró el cuerpo?

Francisco Borreguero y su perra, Xena, una pastor alemán de tres años, encontraron el cuerpo sin vida de Blanca Fernández Ochoa. El agente estaba fuera de servicio, pero decidió ir a dar una vuelta por la zona con su animal. Gracias al perro, se encontraba el cadáver de la esquiadora.

¿Dónde se encontraba el cuerpo?

El cadáver de Blanca fue encontrado en Collado del Rey, junto a un árbol y unas rocas y en avanzado estado de descomposición. Estaba a unos siete kilómetros de donde la esquiadora dejó su coche. Una ruta que se tarda entre hora y media y dos horas en realizar.

Además, no presentaba signos aparentes de que Blanca pudiera haber sufrido un accidente. Tampoco el lugar ni la posición indican que eso fuera la causa de su muerte.

¿Qué llevaba Blanca?

Junto a la deportista había una mochila de pequeño tamaño. En su interior, el ticket de compra del Hipercor de Pozuelo. No llevaba ni aprovisionamiento ni material necesario para pasar varios días en el monte. Lo cual abre nuevas incógnitas sobre si cambió de idea sobre lo que le dijo a su familia, entre otras cosas.

¿Cómo murió?

Aunque en un primer momento se aseguró que tenía un golpe en la cabeza, los investigadores rechazan que fuera accidental. El lugar en el que se encontraba el cadáver es una zona despejada, cercana a un sendero. Y por la posición del cadáver, nada hace sospechar que la esquiadora sufriera una caída.

Habrá que determinar, con la autopsia, cuál fue la causa de la muerte. El informe también confirmará si Blanca murió en las horas inmediatamente posteriores a su desaparición o fue más tarde.

Además, se aclarará si tuvo un componente de voluntariedad o la muerte se dio por causas naturales.

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