Una huelga general castiga, arrincona y pilla por sorpresa a Macri estos días. El presidente argentino, que está en Nueva York, ha visto cómo sindicatos, movimientos sociales y oposición se han levantado de nuevo contra él.

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Sindicatos, movimientos sociales y oposición han convocado una cuarta huelga general contra Mauricio Macri. Una movilización con la que castigar y arrinconar al presidente argentino, a quien le ha pillado por sorpresa en Nueva York.

En la ciudad de los rascacielos, Macri recibía el importante premio internacional Global Citizen Award. Compartía además mesa con la directora del FMI, Christine Lagarde, y anunciaba en Bloomberg TV que el año próximo se presentará a la reelección. Una noticia que el mundo de las finanzas estaba deseando oír.

Mientras en el plano internacional se alaba a Macri, en Argentina sus detractores intentan castigarle y arrinconarle cuando falta un año para que termine la legislatura. Las movilizaciones comenzaron el pasado lunes y seguirán con la huelga general de este martes.

La sociedad argentina protesta por la política de ajuste y muestran además su indignación por la red de corrupción que desangró económicamente al país en los últimos años.

La huelga, cuarta ya contra el Gobierno de Macri, pillaba por sorpresa al presidente argentino fuera del país. Por eso, ha sido su ministro de trabajo, Jorge Triaca, el que ha tenido que defender la gestión del ejecutivo. “Deben dejar de lado la política electoral para alcanzar acuerdos que le sirvan a los argentinos”, ha dicho al sindicalismo.

“El paro nacional no resuelve nada en la Argentina”, insistía Triaca. La Confederación General del Trabajo (CGT) , la CTA y los movimientos sociales, no piensan lo mismo. Todos sueñan con lograr cambios después de una huelga que parece que será un éxito. Y es que desde primera hora de la mañana, ya se siente el paro en todo el país.

Exigencias

Los sindicatos reclaman la reapertura de las llamadas “paritarias” o convenios laborales. También quieren frenar los despidos y que el Gobierno, entre otras medidas, declare la “emergencia alimentaria”.

De momento, la población ya está viendo el paro reflejado en la retirada de los camiones de basura. También en los bloqueos a las principales vías de acceso a Buenas Aires, los aeropuertos cerrados o la suspensión de los trenes. Gasolineras sin funcionar, bancos cerrados o centros escolares y comercios sin actividad dan buena cuenta del éxito de la huelga.

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