El genocidio rohingya ha causado ya miles de muertos. Pero pocos conocen las 4 claves de esta atrocidad que ahora la ONU considera ahora limpieza étnica y de la que acusa a los militares de Birmania.

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Un informe de la ONU acusa a los militares de Birmania del genocidio contra la minoría musulmana rohingya. Es el señalamiento internacional más grave desde los sucesos del año pasado, cuando esta limpieza étnica sacudió con fuerza a miles de personas.

Según la ONU, las fuerzas armadas birmanas son las responsables de asesinatos y violaciones masivas a los rohingya. En un empeño por expulsarles del país. Pero pocos conocen las claves de este conflicto que ha sido denominado ya como genocidio y que muchos desconocen.

La minoría rohingya alcanza la cifra de 1,1 millones de personas. Viven discriminadas en el estado de Rakhine o Arakan, en el oeste de Myanmar (la antigua Birmania). Han sido ya varias olas de violencia las que han sufrido a lo largo de los años. El motivo de su persecución es racial y religioso. Son una etnia diferenciada y musulmanes entre una mayoría budista.

Los rohingya eran ciudadanos de pleno derecho hasta 1982, cuando fueron privados de sus derechos de ciudadanía. Pasaron de la noche a la mañana a convertirse en inmigrantes ilegales. La dictadura militar los hizo “individuos sin estado”. No tienen acceso al empleo, la educación, los servicios sanitarios o incluso permisos para desplazarse dentro del país o contraer matrimonio.

4 claves del conflicto

Inicio. Fue en 2012 cuando se produjo un gran estallido de violencia contra los rohingya. La discriminación oficial y los abusos no han hecho más que empeorar desde entonces. Aunque intentaron defenderse, la respuesta del ejército birmano fue brutal. Muchos se han visto desplazados ya a Bangladesh, donde los campos de refugiados acogen a unas 500.000 personas.

Ejército birmano. La ONU ya ha acusado y señalado al ejército de Birmania como el culpable de este genocidio. Violan constantemente los derechos humanos, destruyen aldeas, llevan a cabo ejecuciones extrajudiciales y atrocidades de diversa índole.

Reacción de los países vecinos. Tanto Bangladesh como Turquía lo han considerado ya un genocidio. Los primeros han abierto sus fronteras a los rohingya para ayudar a paliar la crisis. Otros como Arabia Saudí, Pakistán o Malasia los han acogido por razones religiosas. Pero su situación no es allí mucho mejor. Y en India, hasta 40.000 personas se enfrentan a una deportación en masa.

Terrorismo. Birmania asegura que los rohingya han creado una organización yihadista, ARSA. Aunque los observadores internacionales se han mostrado cautos y escépticos ante esta afirmación. Eso sí, ARSA está dispuesto a utilizar la violencia para lograr sus metas.

Limpieza étnica

Aunque el problema lleva tiempo encima de la mesa, no ha sido hasta ahora que la ONU lo ha considerado una limpieza étnica.

La ONU no recurría al argumento del genocidio desde la guerra de Bosnia o el que se registró en Ruanda en 1994. Lo que da la clave de la importancia de lo que está sucediendo.

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