Los primeros indicios sobre la muerte de Blanca Fernández Ochoa señalan que podría haber sufrido un golpe en la cabeza y llevaba fallecida desde hace una semana. Serán los resultados de la autopsia los que determinen las causas de la muerte.

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Tras días de intensa búsqueda, un sargento de la Guardia Civil encontraba el cuerpo sin vida de Blanca Fernández Ochoa. El cadáver de la medallista olímpica, de 56 años y madre de dos hijos, presentaba, según los primeros indicios, un fuerte golpe en la cabeza. Y, al parecer, llevaría fallecida desde hace al menos una semana.

Con todo ello, la hipótesis más probable es que Blanca sufriera una caída, según fuentes próximas a la investigación.

El cuerpo sin vida de Blanca era hallado en el Pico de La Peñota, cerca de Cercedilla. A dos horas andando de donde se había encontrado el pasado domingo el coche de la deportista.

Los resultados de la autopsia serán los que revelen oficialmente las causas de la muerte de la esquiadora. Todo hace pensar a los investigadores que Blanca sufrió una fuerte caída durante su excursión. Habrá que esperar, eso sí, para conocer con detalle el accidente que le ha costado la vida.

Las batidas para encontrarla se centraban en otras zonas cercanas. Sin embargo, el testimonio de un vecino que se cruzó con ella el día de su desaparición llevó al sargento de la Guardia Civil Francisco Borreguero a pasear con su perra, Xena, por el Pico de La Peñota. Ambos forman parte de la Unidad Cinelógica Central.

Una ruta de dos horas

Aunque el teléfono móvil de Blanca Fernández Ochoa reveló que había estado buscando sacos de dormir, lo cierto es que todo hace indicar que salió para dar un paseo de unas cuantas horas.

Así, tras comprar en un centro comercial de Pozuelo de Alarcón algo de queso, fue con su coche hasta Cercedilla. Allí se cruzó con un vecino, a quien le comentó que se dirigía a hacer una ruta por La Peñota.

Sus familiares comenzaron a inquietarse el mismo día 24 de agosto por su ausencia. También por la falta de noticias y porque no llevaba su móvil. A pesar de que era algo habitual en ella.

No fue hasta el pasado fin de semana que la Policía alertó en su cuenta oficial de Twitter sobre la desaparición de Blanca Fernández Ochoa. Apelaban a la colaboración ciudadana. Un día después, el pasado 1 de septiembre, su hermano Luis encontraba el coche de la deportista perfectamente estacionado en el parking para excursionistas de Las Dehesas, a dos kilómetros del pueblo de Cercedilla.

Ese punto se convertía en el centro de coordinación de búsqueda. Ahora, cuatro días después, el cuerpo sin vida de Blanca aparecía en el monte. El cadáver será trasladado al Instituto Anatómico Forense para practicársele la autopsia. Ésta determinará las causas de la muerte.

También se confirmará la identidad del cuerpo. Y es que la Delegada del Gobierno e incluso el cuñado de Blanca y portavoz de la familia, Adrián Federighi, han evitado confirmar que el cuerpo sin vida es el de la deportista. “Esperamos que nos digan que no es Blanca”, decía Federighi. Sin embargo, las confirmaciones oficiales del presidente del Gobierno entre otros descartan esta opción.

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