Todavía quedan muchas dudas sobre el ‘caso Julen’, pero el sumario ha resuelto ya algunas de ellas. Desde la investigación del propio pozo a la autopsia, éstas son algunas de las conclusiones que han trascendido.

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El informe técnico alternativo a la investigación de la Guardia Civil ha puesto en duda algunas de las conclusiones de la versión oficial acerca del ‘caso Julen’. Sin embargo, el sumario completo de la llamada ‘operación Rabé’ ha resuelto algunas de las incógnitas.

El diario ‘El Mundo’ ha logrado acceder al sumario y despeja algunas de las dudas más importantes en relación al caso.

La parcela y el pozo

La parcela pertenece a David Serrano, actualmente investigado por un delito de homicidio imprudente. La adquirió en octubre de 2018 y consta de 4.439 metros cuadrados. Serrano pagó por ella 4.200 euros en efectivo y aseguró que nunca quiso construir una casa, sino plantar aguacates.

En el escrito notarial consta que se trata de una “tierra de secano con olivos”. Sin embargo, los agentes no se creen su versión. Consideran que la zanja que hizo allí, y donde se encontraba el pozo, iba a estar destinada a construir un muro de hormigón para evitar que cayesen sobre la futura vivienda desprendimientos de la montaña.

Serrano contrató además al pocero Antonio Sánchez para un sondeo en diciembre de 2018. Fue un acuerdo verbal, sin factura ni seguro. De esa operación solo consta el albarán. El pocero declaró que acordó un precio de 12 euros por metro de perforación. Si se encontraba agua, el precio subía a 27 euros por metro. Serrano le abonó 2.000 euros y le dejó a deber 3.993.

El pocero aseguró que el pozo no tenía ninguna licencia pero que el propietario de la finca le aseguró que tenía la documentación. Eso sí, no se la mostró. Por su parte, Serrano dijo que pensaba que el pocero tenía autorización.

En cuanto al pozo, Sánchez asegura que él mismo lo dejó rodeado por un montículo de arena con forma cónica. Al no encontrar agua, sacó el tubo que empleó y la tierra que rodeaba el agujero entró dentro. Con la humedad, pudo compactarse y formar el famoso tapón que hizo imposible el rescate de Julen los primeros días. Además, dijo que tapó el pozo con una “piedra de quince kilos”. Algo que Serrano niega.

Los padres

El sumario recoge las declaraciones de los padres, que afirman que eran conocedores del pozo. El padre aseguró ante la Guardia Civil que fue testigo de la caída de su hijo y que lo vio correr por la zanja al lugar donde se encontraba el pozo. Sin embargo, la primera declaración pública del padre, que no aparece en el sumario, dice que llegó a tocar los dedos de Julen y que se destrozó las manos al intentar salvarlo.

En sus dos versiones, eso sí, mantiene que escuchó a Julen llorar durante 30 segundos. Algo que corrobora la madre.

Senderistas

De los tres senderistas que se acercaron al pozo al escuchar los gritos, uno de ellos declaró que se encontró a la madre de Julen gritando que “de ésta se mataba”. El hombre retiró así una navaja que había cercana a ella para evitar que se autolesionara.

Fue él quien llamó a los servicios de emergencia. Los primeros agentes que llegaron intentaron comprobar si el niño estaba en el pozo. Ante la falta de medios, introdujeron un teléfono con una cuerda para ver si el niño estaba allí. Pero no se obtuvo ningún resultado positivo.

El sumario revela también que los primeros agentes y bomberos que llegaron al lugar dudaron en todo momento de que el niño estuviera en el pozo. Llegaron, incluso, a soltar un perro rastreador para ver si encontraba al pequeño.

Piqueta y autopsia

El abogado del dueño de la finca presentaba un informe donde se asegura que la piqueta que usaron los bomberos en las primeras horas para eliminar el tapón de arena apareció con pelos del niño porque fue el utensilio responsable del traumatismo que provocó la muerte del menor.

El informe preliminar de la autopsia de Julen establece que su muerte tuvo un origen “violento”. Y se establece como “un traumatismo craneoencefálico severo”. “No se aprecian lesiones externas. Se encuentra vestido con camiseta blanca, camiseta negra con legras, pantalón azul Fila, calcetines azules, sudadera azul”, recoge.

Lo que no se recoge es la fecha y hora de la muerte. Algo que se establecerá en el informe completo de la autopsia. Y que será clave para determinar si el niño murió antes o después de iniciarse los trabajos de rescate con la piqueta.

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