Los milagros también existen. Y si no que se lo pregunten a todos los pasajeros de un avión en México que ha sufrido un accidente en el que no ha habido muertos. Algo prácticamente inédito.

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Los accidentes de avión no son frecuentes pero sí mortales. En la mayoría de casos. Porque los milagros también existen. Así lo ha demostrado el sucedido esta madrugada en México, cerca de la localidad de Durango. Una aeronave se estrellaba contra el suelo pero no provocaba ningún muerto. Sólo el piloto y una niña del pasaje resultaban heridos graves pero sin peligro alguno por su vida.

Con 99 pasajeros y 4 tripulantes, el avión de Aeromexico estrellado cubría la ruta Durango-Ciudad de México. Por eso, este accidente es conocido ya como el ‘El milagro de Durango’. Y es que las primeras imágenes de la aeronave hacían presagiar una gran tragedia. El avión aparecía destrozado y en llamas en mitad de un descampado. No sabía entonces que todos sus ocupantes habían salido por su propio pie.

Pero, ¿cómo es posible que no haya víctimas mortales pese al gran impacto? Milagro, suerte o pericia del piloto, lo cierto es que probablemente sea el único accidente de avión en el que nadie ha muerto.

Malas condiciones

El avión se estrellaba a unos 10 kilómetros del aeropuerto de Durango, antes casi incluso de despegar. La aeronave intentaba emprender vuelo durante una fuerte tormenta de granizo. Las malas condiciones climatológicas habrían causado el accidente. “Estaba lloviendo, había una tormenta, yo creo que quisieron abortar pero ya no alcanzó a caer en la pista”, contaba el gobernador del Estado, José R. Aispuro.

“Cayó ya adelante donde terminaba la pista asfáltica y eso fue lo que ocasionó el incendio y que el avión se dañara seriamente”, añadía Aispuro. Una racha de viento habría hecho rodar al avión hasta el suelo, tocando una de sus alas la pista. Los motores, además, habrían sido arrancados y la aeronave caía 300 metros a través del campo, donde finalmente explotaba.

Minutos antes de la explosión, los pasajeros abandonaban el avión por su propio pie. Por eso, sólo el piloto, operado de una lesión de columna vertebral, y una niña, con quemaduras en el 25% de su cuerpo, se convertían en los heridos más graves. Las otras 97 personas ingresaban en diversos hospitales con heridas de carácter leve. Muchos de ellos ya han regresado a sus casas.

Los pasajeros contaban que nada más despegar, sintieron cómo el avión se inclinaba y caía rápidamente en el suelo.

Es el primer accidente aéreo en México de una línea comercial desde noviembre de 1999, cuando un vuelo de Taesa se estrelló en Michoacán. Entonces, 18 personas perdieron la vida. El de Durango es, sin duda, uno de sus milagros que pocos se explican y que se dan con muy poca frecuencia.

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