Dos años después del referéndum en el que triunfó el Brexit, la primera ministra británica, Theresa May, presenta su plan definitivo para la futura relación del Reino Unido con la Unión Europea.

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La primera ministra británica, Theresa May, dio a conocer este jueves el documento más controvertido de sus dos años de mandato: su plan para el Brexit. En el documento se detalla su propuesta para la futura relación del Reino Unido con la Unión Europea.

A pesar de la renuncia de dos ministros pro-Brexit del gabinete (Boris Johnson y David Davis) y una creciente rebelión en el seno de su partido, May ha presentado un texto de 100 páginas -llamado ‘Libro blanco del Brexit‘- en el que establece en detalle la profunda asociación comercial que el Reino Unido quiere después del Brexit con la UE.

La propuesta de May apunta, en efecto, a una relación tan estrecha con la UE que para algunos ciudadanos británicos podría resultar difícil apreciar la diferencia con la situación actual. “Nuestra propuesta garantizará que salimos de la Unión Europea sin salir de Europa”, resume May en la presentación del Libro.

El acuerdo que se propone a Bruselas se sustenta en cuatro pilares básicos: un mercado común de bienes, un acuerdo laxo en servicios, máxima cooperación posible en materia de defensa y facilidades para la movilidad de los ciudadanos. 

La parte esencial es la propuesta de una nueva “zona de libre comercio” entre el Reino Unido y la UE, con regímenes aduaneros interrelacionados y regulaciones idénticas para bienes industriales y agroalimentarios.

Si bien no habrá “aranceles sobre ningún producto”, el vasto sector de servicios del Reino Unido sufrirá una alteración significativa. Los bancos, en particular, perderán el actual acceso al mercado de la UE, ya que el Gobierno abandonará el plan anterior que planteaba que ambas partes reconocieran las regulaciones del otro.

El documento cataloga el conjunto de la propuesta como un “acuerdo de asociación“, pese a que May fue tajante en el pasado asegurando que en ningún caso Reino Unido sería “miembro asociado de la UE”. Unas palabras que finalmente no podrá cumplir por la necesidad de evitar la imposición de controles fronterizos que se acabarían instalando en una vuelta a lo que sería una frontera dura con Irlanda, algo inadmisible para Bruselas.

Pero la ‘premier’ sigue cediendo e incluso se compromete a respetar las actuales normas comunitarias sobre subsidios estatales, a fin de asegurar una competencia “justa” y evitar el proteccionismo económico. Los intercambios comerciales seguirían efectuándose bajo las normas europeas que Londres tendría que seguir respetando, algo que los euroescépticos consideran intolerable.

El texto habla de la creación de un “comité conjunto” que tendría en cuenta al Tribunal de Justicia Europeo. No estar bajo la supervisión de órganos europeos ha sido otra de esas líneas rojas que May ha tenido que cruzar. Incluso, el Ejecutivo ha pedido permanecer en diversas agencias o programas comunitarios como la Agencia Europea de Seguridad Aérea, la Agencia Europea del Medicamento, Europol, Eurojust y el programa de intercambio Erasmus, entre otras. Para continuar en todas ellas, Reino Unido deberá seguir abonando su parte como cualquier otro país miembro.

Por otra parte, aunque recupera el control de sus fronteras y se necesitará permiso para poder trabajar en Gran Bretaña, el Gobierno se compromete a permitir que los ciudadanos accedan sin visado en vacaciones, viajes de negocios y para estudiar.

Además, el Ejecutivo también quiere seguir permaneciendo en el plan de salud de la UE y establecer disposiciones específicas de seguridad social para asegurarse de que los británicos que vivan y se jubilan en cualquier país miembro puedan beneficiarse de los derechos de pensión y atención médica.

La primera ministra británica, Theresa May
La primera ministra británica, Theresa May

CARRERA A CONTRARRELOJ

May se enfrenta al reto de persuadir a los negociadores de la UE para que den el visto bueno a las propuestas que presenta, a la vez que mantiene a su partido conservador y al parlamento de su lado. Se trata ahora de una carrera a contrarreloj para llegar a un acuerdo de salida antes del plazo autoimpuesto que culmina el próximo mes de octubre.

“Nuestra propuesta es integral. Es ambiciosa y logra el equilibrio que necesitamos entre derechos y obligaciones”, escribe May en el prólogo del ‘Libro blanco’. “Brindaría un Brexit práctico y basado en fuertes principios, que responde a nuestro interés nacional y al interés mutuo del Reino Unido y la UE”, añade.

May hizo un llamamiento a los negociadores europeos para que “aborden” su plan con el mismo espíritu de respeto que, según dijo, su gobierno estaba adoptando hacia los propios principios y objeciones de la UE.

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