El Parlamento Europeo ha perdido la paciencia con la deriva autoritaria del Gobierno de Viktor Orbán y ha votado este miércoles la puesta en marcha del artículo 7 del Tratado de la UE, el conocido como ‘botón nuclear’, que significa la suspensión del derecho de voto de Budapest.

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El Parlamento Europeo ha votado este miércoles a favor de un proyecto de moción para poner en marcha el artículo 7 del Tratado de la UE, el conocido como ‘botón nuclear’, contra Hungría por las reiteradas violaciones de los derechos humanos y las libertades democráticas del Gobierno de Viktor Orbán. Ello supone dejar al país magiar sin derecho de voto en la Unión Europea por un tiempo determinado. Eso sí, para que finalmente llegue a ser efectivo es necesario que así lo decidan por unanimidad en el Consejo Europeo los Estados miembros, lo que hace poco probable que el castigo llegue a aplicarse.

Esta es la primera vez que la Eurocámara, que hasta ahora se había limitado a abrir procesos de infracción a Hungría, inicia una acción de esta magnitud contra un socio del club de los 27. Polonia, gobernado por el partido ultraconservador Ley y Justicia, es objeto de un proceso similar, pero éste fue puesto en marcha por la Comisión Europea.

Con 448 votos a favor, 197 en contra y 48 abstenciones, el informe aprobado por los eurodiputados incide en los casos de corrupción en Hungría, las trabas a la independencia del poder judicial, las restricciones al derecho de asilo de los refugiados o la puesta en riesgo de la libertad de expresión e información, entre otros. El texto necesitaba sumar dos tercios de los votos emitidos y un mínimo de 376 apoyos (mayoría absoluta) para salir adelante.

División en el voto del Partido Popular Europeo

Los socialdemócratas, liberales, verdes y el grupo de la izquierda han votado en bloque -salvo escasas excepciones- a favor de las sanciones a la Hungría de Orbán. Mientras, después de una gran división interna, el Partido Popular Europeo (PPE), grupo al que está adscrito Fidesz, el partido de Orbán, ha decidido finalmente a última hora dar libertad de voto a sus eurodiputados. Su líder en la Eurocámara y primer aspirante a ser el candidato ‘popular’ en las elecciones de mayo, Manfred Weber, ya anunció que su voto iba a ser el de activar el artículo 7. Pero los partidos populares del centro y el este de Europa no le han secundado y la delegación del PP español ha optado por la abstención.

Quienes han cerrado filas con Orbán fueron los grupos con partidos nacionalistas, xenófobos y de extrema derecha; el Grupo de la Europa de las Naciones, donde está la Liga de Salvini; o el de los Conservadores y Reformistas, donde está el gobernante polaco Ley y Justicia, encantados con el discurso del primer ministro húngaro y a quien señalan como referente en un claro intento de conformar un frente que aglutine a la extrema derecha desperdigada tras las elecciones de mayo.

Orbán tuvo este martes la oportunidad de defenderse en la Eurocámara y lo hizo atacando a diestro y siniestro y dándose por sentenciado. Aseguró que no cederá al “chantaje”. “Se quiere condenar a Hungría porque los húngaros decidieron que su patria no sería un país de inmigrantes”, alegó.

Ya sé que todo está decidido, que la mayoría de la Cámara votará a favor de activar el artículo 7 antes de escucharme. Pero ustedes van a juzgar con su decisión a un país, a un pueblo, a esa Hungría cristiana que dejó su sangre en la lucha contra el régimen soviético y por la democracia”, apuntó también.

La encargada de elaborar el informe contra Orbán ha sido la eurodiputada holandesa de Los Verdes Judith Sargentini, que este martes lo expuso en la Eurocámara. En él se acusa al Gobierno de Hungría de representar una “amenaza sistémica” a los principios fundamentales de la UE. Estas son las principales acusaciones contra Budapest recogidas en el ‘informe Sargentini’:

1.- Abusos a los inmigrantes

El ‘informe Sargentini’ cita las preocupaciones de los responsables de la ONU y del Consejo de Europa por el aumento de las denuncias de solicitantes de asilo y migrantes por parte de las autoridades fronterizas en Hungría. Aseguran haber sufrido abusos.

También destaca las medidas fronterizas y legislativas más restrictivas, incluido el acceso a los procedimientos de asilo.

2.- Restricciones a la libertad de prensa

Según Sargentini, el actual marco legislativo húngaro no garantiza plenamente una prensa sin censura y sin obstáculos a la libertad de informar. El informe dice que las enmiendas a la ley de libertad de información restringen los derechos para acceder a la información sobre el Gobierno.

Cita el de las elecciones de 2018, en las que el partido Fidesz de Orbán salió victorioso. Tras la victoria, la revista húngara ‘Figyelő’ publicó una lista de 200 personas tachadas de “mercenarios” a sueldo de George Soros que querían “derrocar al Gobierno”. Entre ellos había miembros de grupos de derechos y ONG, así como periodistas de investigación.

3.- Corrupción y conflictos de intereses

El informe asegura que los diputados húngaros deberían informar de los conflictos de intereses y esto debería ir acompañado de una obligación más firme de presentar declaraciones de patrimonio.

Cita una investigación de la OLAF de 2016 y 2017, que encontró “graves irregularidades” y “conflictos de intereses” durante su investigación sobre 35 contratos de alumbrado público concedidos a una empresa controlada por el yerno del primer pinistro húngaro de la época.

También pide que se impongan sanciones en caso de declaraciones de bienes inexactas.

4.- Insuficiente privacidad y protección de datos

El informe Sargentini recuerda que el Comité de Derechos Humanos de las Naciones Unidas denuncia que las leyes húngaras sobre la vigilancia secreta con fines de seguridad nacional permiten la interceptación masiva de las comunicaciones.

La diputada añade que el país no ofrece una protección adecuada contra la “injerencia arbitraria en el derecho a la intimidad”.

5.- Actitudes estereotipadas hacia las mujeres

El informe cita los comentarios de abril de 2018 del Comité de Derechos Humanos de las Naciones Unidas, en los que se afirma que las “actitudes patriarcales estereotipadas” siguen prevaleciendo en Hungría con respecto a la posición de la mujer en la sociedad.

También subraya los comentarios discriminatorios de figuras políticas contra las mujeres y el hecho de que el Código Penal húngaro no protege plenamente a las mujeres víctimas de la violencia machista.

6.- Preocupaciones sobre el sistema electoral

El informe cita una declaración de la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE) sobre las elecciones de abril de 2018, que señalaba que el acceso a la información y las libertades de los medios de comunicación para informar sobre la campaña estaban restringidos.

Añade que la cobertura de la campaña en los medios de comunicación era amplia, aunque muy polarizada y carente de análisis crítico.

7.- Cuestiones constitucionales

El ‘informe Sargentini’ expresa su preocupación por el proceso de elaboración de la Constitución en Hungría, debido a su “falta de transparencia, ausencia de consultas sinceras e insuficiente participación de la sociedad civil”.

La Constitución de Hungría ha sido enmendada seis veces desde su entrada en vigor en 2012 y el gobierno húngaro ha llevado a cabo varias consultas nacionales en los últimos años, incluyendo una titulada ‘Paremos Bruselas’ en 2017 y otra contra el llamado ‘plan Soros’.

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