El PP pide al Gobierno español suprimir el Acuerdo de Schengen después de la decisión del tribunal alemán de extraditar a Carles Puigdemont sólo por malversación. Explicamos qué es este tratado y en qué otras ocasiones ha sido suspendido por otros países.

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Esteban González Pons y Pablo Casado, dirigentes del PP, pedían este jueves al Gobierno de Pedro Sánchez suprimir el Acuerdo de Schengen como respuesta a la decisión del tribunal alemán de extraditar al expresidente de la Generalitat Carles Puigdemont únicamente por malversación y no por rebelión.

González Pons, portavoz del PP en el Parlamento Europeo, aseguraba que “es un día muy triste para el proceso de integración” en la UE porque la decisión del tribunal de Schleswig-Holstein demuestra que la euroorden “no funciona”. Por ello pedía al Ejecutivo que suspenda la aplicación del Tratado de Schengen.

“Hoy ha quedado claro que si no confiamos los unos en los otros no podemos quitar las fronteras. Nosotros levantamos las fronteras convencidos en que los demás confiarán y, si algún delincuente se nos escapa, nos lo devolverán. Pero si los presuntos delincuentes se escapan y nuestros socios no nos lo devuelven, deberíamos plantearnos volver a poner fronteras“, explicó.

“Hoy le exijo, en nombre del PP, al presidente Sánchez que suspenda la aplicación del Tratado de Schengen en España como han hecho tantas veces otros países de la Unión, hasta que se aclare si la euroorden sirve para algo o no sirve para nada”, añadió.

Horas después, Pablo Casado, candidato a la presidencia del PP, se sumaba a esa idea, afirmando  que si se convierte en el líder del partido no va a permitir “humillaciones”. Asimismo, recordaba que el espacio Schengen “se podrá suprimir si no hay garantías de que a España se le respete”.

El Acuerdo de Schengen es un tratado vigente entre 26 países europeos por el cual se comprometen a eliminar los controles de seguridad en sus fronteras y a garantizar un régimen de libre circulación para todos los ciudadanos de los países firmantes.

El acuerdo fue firmado en la ciudad luxemburguesa de Schengen en 1985 y está en vigor desde 1995. Establece un espacio común -denominado espacio Schengen– por el que puede circular libremente toda persona que haya entrado regularmente por una frontera exterior o resida en uno de los países que aplican el convenio.

Los países participantes aplican normas comunes para controlar las fronteras exteriores y también en materia de visados y de cooperación entre los servicios policiales y judiciales en el ámbito penal.

No hay que confundir el espacio Schengen con la Unión Europea (UE), ya que hay estados miembros de la UE que no forman parte del espacio Schengen, mientras hay otros países que están integrados en el espacio Schengen y no pertenecen a la UE.

22 de los 28 estados miembros de la Unión Europea (UE) participan en el espacio Schengen. De los seis miembros de la UE que no forman parte del espacio Schengen, cuatro –Bulgaria, Croacia, Chipre y Rumania– tienen la obligación legal y desean unirse a la zona, mientras que los otros dos –Irlanda y el Reino Unido– mantienen opciones de exclusión.

Los cuatro estados miembros de la Asociación Europea de Libre Comercio (AELC) -Islandia, Liechtenstein, Noruega y Suiza- han firmado el Acuerdo de Schengen integrándose en el espacio, a pesar de que no pertenecen a la UE. Además, tres microestados europeos –Mónaco, San Marino y la Ciudad del Vaticano– mantienen acuerdos de control de fronteras con países de la UE, formando parte de facto del espacio Schengen.

Estos son los 26 países ordenados según el año de su adhesión al acuerdo: Francia, Alemania, Bélgica, Luxemburgo y Holanda (1985); Italia (1990); España y Portugal (1991); Grecia (1992); Austria (1995); Dinamarca, Suecia, Finlandia, Islandia y Noruega (1996); República Checa, Eslovaquia, Eslovenia, Estonia, Hungría, Letonia, Lituania, Malta, Polonia (2003); Suiza (2004); y Liechtenstein (2008).

SUSPENSIÓN DEL ACUERDO

El 24 de junio de 2011, el Consejo Europeo acordó que los países de la Unión Europea integrados en Schengen podrían suspender la libre circulación de personas en circunstancias excepcionales -como un gran éxodo migratorio-, restableciéndose temporalmente las fronteras interiores. El estado en cuestión debe notificar a la Comisión Europea con antelación y consultar con otros estados Schengen.

Según el acuerdo “la reintroducción de fronteras interiores” solo se podrá adoptar “como ultimísimo recurso” y en “circunstancias verdaderamente críticas en que un estado no sea capaz de cumplir sus obligaciones”, y para “un ámbito y un periodo de tiempo estrictamente limitados”.

El acuerdo se adoptó a partir de la propuesta hecha por la Comisión Europea​ que era una respuesta a las decisiones unilaterales de varios países de restablecer los controles fronterizos.

Por citar sólo algunos ejemplos, en abril de 2010, Malta introdujo controles fronterizos temporales debido a la visita del Papa Benedicto XVI. Estonia también suspendió el acuerdo temporalmente en septiembre de 2014 debido a la visita del entonces presidente de Estados Unidos, Barack Obama. Y durante los ataques terroristas de noviembre de 2015 en París, Francia introdujo controles completos de identidad y nacionalidad de sus fronteras.

España también lo ha hecho en varias ocasiones por cuestiones de seguridad, como en distintas cumbres europeas o mundiales. También, por ejemplo, en 2004, con motivo de la boda de los entonces Príncipes de Asturias y ahora Reyes.

Además, en respuesta a la crisis migratoria, varios países han establecido controles fronterizos mejorados, como Francia, Alemania, Austria, Dinamarca, Hungría, Eslovenia, Suecia o Noruega.

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