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Trump, presionado por el coste de la guerra contra Irán antes de las elecciones de medio mandato

El coste de la guerra de Trump contra Irán supera los 40.000 millones de dólares y el agotamiento de munición en los arsenales del Pentágono complica la posición del presidente antes de las elecciones de medio mandato, con el estrecho de Ormuz como telón de fondo

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, durante la ofensiva militar contra Irán. Foto: ©Casa Blanca/ Oficial.

La guerra de Donald Trump contra Irán supera ya los 40.000 millones de dólares en gasto y vacía los arsenales de munición del Pentágono, según un informe de la Oficina de Presupuestos del Congreso (CBO). El conflicto, que comenzó el 28 de febrero con el argumento de forzar un cambio de régimen e impedir que Teherán obtuviera armas nucleares, se enreda a siete semanas de las elecciones de medio mandato de noviembre, donde el propio Trump tiene en juego el control de las dos cámaras del Congreso. El estrecho de Ormuz, que el presidente insiste en dar por abierto, sigue siendo el principal argumento de venta de una guerra cada vez más impopular.

La CBO cifra el coste directo para Estados Unidos en más de 38.100 millones de dólares a 1 de agosto, a los que se suman entre 2.000 y 3.000 millones adicionales por cada mes que dure el conflicto. Más de la mitad de ese gasto, unos 21.700 millones, ha ido a reponer munición: solo en interceptores antimisiles —Patriots, THAAD, Standard Missile 3 y Standard Missile 6— se han destinado 13.100 millones. La CBO estima que las fuerzas estadounidenses han agotado entre la mitad y dos tercios de sus reservas de estos sistemas desde junio de 2025. Recuperar los niveles previos puede llevar cinco años o más.

Irán ajusta su estrategia y obliga a consumir interceptores

Teherán parece muy consciente de ese punto débil y ha reorientado su táctica en consecuencia. Sus últimos ataques emplean oleadas masivas de proyectiles para forzar a Washington a gastar interceptores a un ritmo insostenible. Solo la semana pasada, en el mayor intercambio reciente, Irán lanzó más de una veintena de misiles contra bases estadounidenses en Jordania. Para neutralizarlos, según el Wall Street Journal, las fuerzas estadounidenses desplegaron una docena de THAAD y entre sesenta y setenta Patriots: en pocas horas, la quinta parte de lo que Volodímir Zelenski considera necesario para defender Ucrania durante el invierno. Un análisis de CNN apunta además a que la creciente precisión iraní podría estar respaldada por satélites rusos.

El inspector general del Pentágono, en un informe paralelo entregado el lunes al Congreso, confirma que los combates han generado «escasez en los inventarios estratégicos» y han «revelado cuellos de botella en la base industrial para el reabastecimiento». El documento también advierte de que los ataques iraníes han dañado o destruido instalaciones en bases de Kuwait, Baréin, Qatar, Emiratos Árabes Unidos, Arabia Saudí, Irak, Omán y Jordania, y han averiado o destruido decenas de aviones.

A pesar de todo ello, tanto Trump como el secretario de Defensa, Pete Hegseth, niegan que haya escasez. El presidente sostuvo el lunes en sus redes sociales que se están «fabricando y entregando más misiles que nunca» y que dispone de «grandes cantidades en almacenaje». La CBO aclara en su informe que sus cifras pueden no ser exactas porque el Pentágono se ha negado a facilitar información, lo que obliga a trabajar con datos públicos.

Inflación y tipos de interés, el otro frente doméstico

El conflicto tiene también consecuencias directas sobre el bolsillo de los votantes estadounidenses. La CBO prevé que la guerra añada medio punto porcentual a la inflación en el primer trimestre de 2027 por el encarecimiento de los hidrocarburos, derivado del cierre del estrecho de Ormuz y la posible clausura del estrecho de Bab el Mandeb, donde los hutíes yemeníes amenazan con abrir un nuevo frente. El análisis también atribuye dos décimas de punto a la guerra en la subida de los tipos de interés a corto plazo.

Trump, que necesita vender una victoria antes de noviembre, ha optado por desviar la responsabilidad: el lunes culpó a los ataques ucranianos contra refinerías rusas de la subida del precio del diésel. Una explicación que el propio informe del Congreso desmonta sin nombrarlo.

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