El presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski, ha roto la moratoria impuesta desde Washington y ha ordenado reanudar los ataques contra las refinerías rusas. «Se ha levantado la prohibición. Se acabó», ha afirmado en una entrevista con el Financial Times, en un desafío directo a Donald Trump. La decisión llega después de que Estados Unidos recortara el flujo de inteligencia a Kiev y restringiera el uso de la red de satélites Starlink.
El mandatario ucraniano no se limitó a anunciar el giro militar y también cargó contra el estilo político del inquilino de la Casa Blanca. Según Zelenski, Trump admite sin tapujos su simpatía por los líderes autoritarios: «Dice abiertamente que quiere a ese tipo de personas y que las respeta. Porque, para él, las personas que pueden ser líderes durante 20, 30 o 40 años son personas muy fuertes».
El diésel, el factor oculto de la presión estadounidense
La presión de Washington tiene una explicación que se encuentra lejos de Ucrania. A menos de tres semanas de las elecciones legislativas de mitad de mandato, Trump sigue atascado en la guerra de Oriente Medio y los precios de los carburantes alimentan la inflación en casa. Frenar los golpes ucranianos al petróleo ruso formaba parte de la ecuación para abaratar el diésel en las gasolineras estadounidenses.
Para conseguirlo, la Casa Blanca aprobó una moratoria y negoció con Moscú un supuesto acuerdo que permitiría importar combustible ruso. La semana pasada, Trump anunció por sorpresa una tregua parcial entre ambos países para detener los ataques sobre infraestructuras energéticas. Kiev y Moscú negaron que existiera tal pacto y las fuerzas rusas continuaron bombardeando instalaciones eléctricas.
Mientras tanto, la campaña de drones ucranianos ha resultado eficaz. Desde la primavera, Kiev ha alcanzado la mayor parte de las refinerías y terminales de carga de combustible de la Rusia occidental. Las exportaciones de hidrocarburos hacia el exterior se han hundido en pleno episodio de escasez mundial y Moscú afronta una crisis energética de calado.
Inteligencia y Starlink, las palancas de Washington
Zelenski aseguró que Ucrania había detenido los ataques tal y como se le había pedido. El líder ucraniano explicó que los servicios de inteligencia estadounidenses habían amenazado con bloquear su información si Kiev no frenaba la ofensiva. Pese al presunto cumplimiento, Washington cortó el envío de datos militares y el acceso a los satélites.
En ese contexto, Elon Musk, propietario de SpaceX, recordó que la red militar Starshield, derivada de Starlink y utilizada por las fuerzas ucranianas, es «propiedad del Gobierno de EEUU». Según Musk, la decisión de limitar o emplear el sistema «la toma el Ejército de EEUU y, en última instancia, el presidente».
El episodio deja a Kiev ante un dilema estratégico: depender de la tecnología y la inteligencia estadounidenses o recuperar su margen de maniobra sobre el sector energético ruso. Con su anuncio, Zelenski ha optado por lo segundo, aun a costa de tensar la relación con su principal aliado.





























