Flávio Bolsonaro pasó en tres semanas de ganar la primera vuelta a protagonizar una huida a Estados Unidos que ha sacudido la política brasileña. El senador perdió por la mínima el balotaje del 25 de octubre ante Luiz Inácio Lula da Silva, se negó a asumir el resultado y, según la Policía Federal y medios locales, abandonó el país sin entregar los pasaportes que le reclamaba el Supremo.
Del 47% al 48%: una victoria que se esfumó
El 4 de octubre, Flávio fue el candidato más votado, con el 47,03% de los votos válidos frente al 45,16% de Lula, la menor diferencia entre los dos primeros en una primera vuelta desde la redemocratización. El balotaje invirtió el guion: Lula se impuso con el 51,79% frente al 48,21% y una ventaja superior a 4,4 millones de votos. Ningún segundo clasificado había remontado así desde el fin de la dictadura. Lula tomará posesión el 5 de enero de 2027, con 81 años y su cuarto mandato.
La noche electoral llegó cargada de polémica. El ministro del Supremo Cristiano Zanin amplió dos horas el horario de votación, a petición del oficialismo, y el Tribunal Superior Electoral concluyó después que esa medida apenas afectó a 34.000 votos, una cifra irrelevante frente al margen final.
Un candidato que no reconoce y un partido que sí
En su primer discurso, Flávio calificó lo ocurrido de "inaceptable" y anunció que pediría "la anulación de estas elecciones". Un día después rebajó el tono: desistió de impugnar el resultado, anunció una demanda contra Lula por "abuso de poder" y prometió organizar la oposición. "No fui yo quien perdió", afirmó, sin admitir en ningún momento la victoria del presidente.
Su partido, el PL, fue por otro camino. Valdemar Costa Neto reconoció el resultado proclamado por el TSE, aunque sin mencionar a Lula, y subrayó el avance legislativo de la formación: 121 diputados, 29 senadores y seis gobernadores. Una forma de separar la estrategia parlamentaria de la huida hacia delante de su candidato.
Trump compra el argumentario y el Supremo abre una investigación
Donald Trump alimentó el relato desde Washington. "Parecían otras elecciones fraudulentas", dijo, pese a insistir en que no tomó partido y en que le gusta Lula. Celso Amorim, asesor internacional del presidente electo, respondió que Trump "está mal informado" y acusó a Meta de restringir publicaciones de la campaña oficialista.
El martes 27, el ministro Flávio Dino ordenó a la Policía Federal investigar una posible financiación extranjera irregular de la campaña de Flávio. En el centro figuran las conversaciones con la Rockbridge Network, organización estadounidense cofundada por el vicepresidente J.D. Vance, y el posible interés en las tierras raras brasileñas. Dino subraya que no hay pruebas de ilegalidad: la orden solo busca esclarecer las acusaciones. Los abogados del senador las rechazan "categóricamente".
La salida hacia Estados Unidos
Siete minutos después de que el TSE confirmara el triunfo de Lula, Alexandre de Moraes exigió a Flávio entregar sus dos pasaportes antes de las 11.00. La Policía Federal confirmó que no lo hizo. Según Folha de São Paulo y Correio Braziliense, el senador cruzó a Argentina, probablemente con su documento de identidad, y volaba hacia Estados Unidos. Buenos Aires lo niega: Migraciones no registra su entrada y el Gobierno de Javier Milei descarta cualquier petición de asilo.
Horas antes, Flávio había asegurado que "nunca" pensó en salir del país. Su hermano Eduardo Bolsonaro, prófugo en Estados Unidos, ironizó con la pregunta. El Supremo decidirá ahora cómo responde a una fuga que convierte la derrota electoral en un problema judicial e internacional de primer orden





























