El primer ministro libanés Nawaf Salam ha acusado formalmente a Israel de crímenes de guerra después de que una serie de ataques aéreos israelíes acabaran con la vida de la periodista Amal Khalil e hirieran de gravedad a su compañera Zeinab Faraj en el sur del Líbano. El incidente ocurrió mientras ambas reporteras cubrían el conflicto entre las fuerzas israelíes y la milicia chií Hezbolá, y se produce en vísperas de la segunda ronda de conversaciones directas entre funcionarios de Beirut y Tel Aviv en Washington para prorrogar el alto el fuego vigente.
Salam ofreció sus condolencias a la familia de la periodista y aseguró que su Gobierno «no escatimará esfuerzos en perseguir estos crímenes ante los organismos internacionales pertinentes». Según las autoridades libanesas, Khalil y Faraj se habían refugiado en una vivienda de la localidad de Al Tiri tras un primer impacto israelí cerca de su vehículo. Poco después, un misil alcanzó directamente ese refugio, matando a Khalil y dejando herida a su compañera.
Equipos de rescate, bajo fuego israelí
Los equipos de rescate denunciaron ser blanco de disparos de las tropas israelíes mientras intentaban llegar hasta las periodistas, lo que impidió el acceso inmediato a Khalil. La periodista permaneció bajo los escombros durante horas antes de que el ejército libanés, la defensa civil y la Cruz Roja pudieran entrar en la zona para recuperar su cuerpo junto al de otros dos fallecidos durante el bombardeo.
Israel niega la intencionalidad y revisa el incidente
Fuentes de Tel Aviv sostuvieron que varios individuos en la aldea habían violado los términos del alto el fuego, poniendo en riesgo a sus unidades. Las autoridades israelíes negaron haber atacado a las periodistas de forma deliberada y rechazaron haber bloqueado las labores de rescate, asegurando que el incidente está siendo revisado por sus mandos militares.
Khalil, veterana corresponsal del diario Al Akhbar con una trayectoria en la región que se remontaba a 2006, centraba sus últimos reportajes en las demoliciones de viviendas libanesas en aldeas bajo ocupación israelí. En 2024, la periodista ya había denunciado amenazas de muerte que la instaban a abandonar el sur del país. Con su fallecimiento, ascienden a nueve los periodistas asesinados en el Líbano en lo que va de año, en un conflicto que desde su estallido el pasado 2 de marzo ha dejado al menos 2.300 muertos y más de un millón de desplazados.





























