El Papa Francisco no ha condenado los abusos sexuales de la Iglesia en EEUU hasta ahora. Pero, ¿por qué? Muchos, de hecho, critican esa actitud y su falta de iniciativa a la hora de tomar medidas.

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“Criminales”. Así ha calificado El Vaticano a quienes cometían los abusos sexuales en EEUU dentro de la Iglesia y a quienes los permitían. Pero el Papa Francisco había guardado silencio (y de manera individual lo sigue haciendo) sobre el escándalo. Pero, ¿por qué?

Pocos se explican esa actitud del Pontífice. Algo que mantiene desde hace tiempo. Ya en julio, el secretario de Justicia de Pensilvania envió una carta personal al Papa. En ella le alertaba de la investigación, gracias a la cual había encontrado “abusos sexuales generalizados y un encubrimiento generalizo por líderes de la Iglesia católica”. Nunca obtuvo respuesta.

El comunicado del Vaticano no llegaba hasta este jueves. Pero muchos siguen preguntándose por qué el Papa Francisco guarda silencio. Sobre todo, tras haber condenado, por ejemplo, las muertes de personas sin hogar y criticar a los medios por ignorarlas.

La presión sobre el Papa continúa, sobre todo en EEUU. Le piden que se enfrente a una crisis en aumento que no solo salpica a territorio estadounidense. Y es que, desde Australia hasta Latinoramérica se han dado multitud de casos.

Algunos pedían que al menos fuera El Vaticano el encargado de condenar los abusos. Y así hacían este jueves en su comunicado.

“Criminales”

En su texto, El Vaticano segura sentir “vergüenza y dolor” después de que la Corte Suprema de Pensilvania publicara el informe que documenta 300 casos de abusos sexuales perpetrados por curas.

Además, considera como “criminales” tanto a los pederastas como a quienes permitieron las agresiones sexuales, a quienes les piden que asuman responsabilidades. “Los abusos descritos en el informe son criminales y moralmente reprobables. Estos hechos han traicionado la confianza y han robado a las víctimas su dignidad y su fe”, dicen en el texto.

La nota oficial recalca que “la Santa Sede condena inequívocamente el abuso sexual de menores” y subraya que “las víctimas deben saber que el Papa está de su parte”. “Aquellos que han sufrido son su prioridad y la Iglesia quiere escucharlos para erradicar este trágico horror que destruye la vida de los inocentes”, añade.

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