Donald Trump ha perdido el control del Congreso. Los demócratas se han impuesto en las midterms del 3 de noviembre y han arrebatado al presidente tanto la Cámara de Representantes como el Senado, en un vuelco que supera lo que anticipaban las encuestas y deja al Ejecutivo sin su mayor palanca de poder a mitad de su segundo mandato.
Las proyecciones de CNN, NBC, CBS y ABC sitúan a los demócratas muy por encima de los 218 escaños necesarios en la Cámara: en torno a 255 según NBC, aunque las estimaciones oscilan entre 244 y 258. En el Senado, donde partían con 47 escaños (incluidos los dos independientes), superan el umbral de 51 y las proyecciones los sitúan entre 53 y 55, a la espera de cerrar Míchigan, Maine, Alaska y Misisipi. Hasta Fox News proyectó la mayoría demócrata en la Cámara alta.
Un mapa que se descompone para los republicanos
El Senado dejó las estampas más duras para la Casa Blanca. En Texas, el pastor presbiteriano James Talarico derrotó al fiscal general Ken Paxton, apuesta personal de Trump, y se convierte en el primer senador demócrata del estado en 38 años. En Ohio, Sherrod Brown ganó al republicano Jon Husted y recuperó el escaño que ocupaba el vicepresidente JD Vance. En Carolina del Sur, Annie Andrews se impuso a Darline Graham, la candidata designada por Trump, en un bastión republicano desde 1964.
También cayeron escaños en Iowa, Kansas, Carolina del Norte, donde Roy Cooper batió con holgura a Michael Whatley, y Maine, donde Troy Jackson desbancó a la senadora Susan Collins, que llegó a reconocer la derrota. En el plano estatal, Gina Hinojosa derrotó al gobernador Greg Abbott en Texas, primera victoria demócrata en un cargo estatal allí desde 1994. En la Cámara, los demócratas arrebataron más de dos docenas de distritos, algunos que Trump ganó por casi 20 puntos en 2024.
El castigo responde, según la mayoría de los análisis, a la economía: precios altos, aranceles y, sobre todo, la guerra con Irán emprendida en febrero junto a Israel, que disparó el precio del petróleo y el coste de la vida. Trump pasó el último mes en mítines casi diarios pidiendo que se votara "como si él estuviera en la papeleta". No bastó.
Trump relativiza y amenaza con el veto
La reacción presidencial combinó conciliación y desafío. En Fox News, Trump admitió estar "un poco sorprendido" y aseguró que no lo ve "como un revés personal". En Truth Social sostuvo que, de haber aparecido en la boleta, habría logrado "UNA VICTORIA APLASTANTE". Al mismo tiempo, dijo estar "absolutamente dispuesto a aceptar estos resultados" y se declaró abierto a "algún tipo de acuerdo" con la oposición. Sobre Irán, reconoció que los votantes quizá no estaban dispuestos a pagar más por la gasolina. Culpó de la caída de Abbott a que se "convirtió en un RINO" y advirtió de que será "el señor Veto", aunque preferiría no pasar dos años "vetándolo todo".
El líder demócrata en la Cámara, Hakeem Jeffries, proclamó que "hoy comienza el gran regreso de Estados Unidos". Chuck Schumer prometió que "el alivio está en camino" y que los demócratas cumplirán "con o sin el presidente". Por su parte, el presidente de la Cámara, Mike Johnson, ya mira a recuperar la mayoría en 2028.
Cuando el nuevo Congreso se constituya el 3 de enero de 2027, los demócratas podrán bloquear la agenda legislativa y abrir investigaciones con capacidad de citación sobre la guerra con Irán, el DOGE y los aranceles. Un juicio político es viable en la Cámara, pero la destitución exigiría dos tercios del Senado. Con Trump convertido en presidente en horas bajas, la carrera por la sucesión republicana arranca antes de tiempo, mientras figuras como Jon Ossoff o Abdul El-Sayed ganan enteros en el lado demócrata.





























