Las protestas estudiantiles en Francia vuelven a la calle este martes, 6 de octubre de 2026, con una nueva jornada de movilización respaldada por numerosos sindicatos. Decenas de miles de alumnos de secundaria están llamados a manifestarse en distintas ciudades para exigir más recursos para la educación, denunciar el deterioro de los centros y la falta de profesores, sobre todo en los barrios más desfavorecidos.
El Ejecutivo ha desplegado un importante dispositivo policial ante el temor a nuevos incidentes, tras varios días de bloqueos y enfrentamientos que han dejado numerosos heridos, algunos de gravedad.
Un balance de heridos que incendia el debate
Según el Gobierno, 215 estudiantes han resultado heridos desde el inicio de las movilizaciones. El ministro del Interior, Laurent Nuñez, afirmó en France Inter que la gran mayoría de los casos se debió a accidentes o a la intervención de personas ajenas al movimiento, en episodios de «violencia urbana» y «de extrema tensión» que, a su juicio, justifican el uso de antidisturbios.
Los episodios más graves alimentan la polémica. Un adolescente de 15 años sufrió la amputación de una mano en Lens, en el norte del país, tras la explosión de una granada, un suceso que se encuentra bajo investigación. En Tours, un estudiante de 16 años perdió la visión de un ojo durante un bloqueo la semana pasada, y la Fiscalía señaló que sus lesiones son compatibles con el impacto de un proyectil disparado por un lanzador de balas de defensa (LBD).
La portavoz del Gobierno, Maud Bregeon, defendió la actuación de las fuerzas de seguridad, aunque reconoció que las lesiones de algunos jóvenes son «un drama en cualquier circunstancia». Recordó que la IGPN, la llamada «policía de policías», ha abierto investigaciones, y Nuñez precisó que hay «una decena» de casos bajo su lupa. Bregeon rechazó cualquier legitimación de la violencia y subrayó que «715 policías y gendarmes han resultado heridos». «Nada justifica eso», sentenció.
De los institutos a las universidades
La movilización arrancó desde primera hora en varios institutos, incluidos los de París. Se registraron bloqueos incluso en centros de barrios exclusivos como Hélène-Boucher y Louis-le-Grand, lo que muestra hasta qué punto el malestar trasciende las fronteras sociales.
El movimiento ya se coordina con el ámbito universitario. Según la Unión de Estudiantes, 18 universidades estaban bloqueadas el lunes en ciudades como Estrasburgo, Reims, Caen, París, Burdeos o Aix-en-Provence.
Las organizaciones estudiantiles han presentado una plataforma de diez medidas para negociar con el Gobierno durante la elaboración de los presupuestos de 2027, en cuyo proyecto denuncian recortes o congelaciones en distintas ayudas sociales. Piden un plan urgente de renovación de centros escolares y universitarios, más personal sanitario y de orientación y la creación de 150.000 plazas adicionales en la enseñanza superior.
También reclaman cambiar las reglas de acceso a la universidad y a los másteres, es decir, la plataforma Parcoursup, que consideran poco transparente y favorable a los alumnos de centros privilegiados. Bregeon lo descartó: «Parcoursup no será eliminado», aunque admitió posibles mejoras.
El ministro de Enseñanza Superior, Philippe Baptiste, se reunirá mañana miércoles con representantes estudiantiles. Si no obtienen compromisos concretos, amenazan con extender los bloqueos universitarios y prolongar un pulso que el Ejecutivo no logra desactivar.





























