Evika Siliņa dimitió este jueves como primera ministra de Letonia después de que la crisis política desatada por los drones ucranianos desviados que impactaron en suelo letón destruyera en cuestión de horas los cimientos de su coalición de gobierno. La renuncia llega tras la ruptura formal del tripartito que sostenía a su partido, Nueva Unidad (JV), y sitúa al pequeño país báltico ante una etapa de interinidad hasta las elecciones parlamentarias previstas para octubre.
Un impacto menor con consecuencias políticas mayores
El detonante fue técnico, pero la onda expansiva fue política. Dos drones militares ucranianos se desviaron de su ruta —atribuido por Andrí Sibiga, ministro de Exteriores de Ucrania, a las medidas de guerra electrónica rusas— y penetraron en espacio aéreo letón, donde impactaron en un depósito de petróleo vacío en Rezekne, a unos 60 kilómetros de la frontera con Rusia. El incidente no causó víctimas, pero Siliņa lo convirtió en una cuestión de responsabilidades ministeriales: exigió y obtuvo la dimisión del ministro de Defensa, el socialdemócrata Andris Sprūds.
El problema surgió cuando designó como sustituto al coronel Raivis Melnis, con experiencia directa en el conflicto en Ucrania. Los Progresistas (Pro), uno de los socios de la coalición, rechazaron el nombramiento y denunciaron que Siliņa no les había consultado, acusándola de politizar una cuestión de seguridad nacional. «Los celos políticos y los estrechos intereses partidistas han prevalecido sobre la responsabilidad», afirmó Siliņa ante los medios antes de anunciar su renuncia.
Un Gobierno interino hasta las urnas de octubre
Con la oposición anunciando su respaldo a una moción de censura y el segundo socio del tripartito, la Alianza de los Verdes y los Agricultores (ZSS), dando por caído el Ejecutivo, la salida de Siliņa era cuestión de horas. «No es una decisión fácil, pero es la decisión justa en esta situación», declaró.
El presidente letón, Edgars Rinkēvičs, convocó reuniones con todos los partidos del Parlamento para el viernes con el fin de iniciar el proceso de nombramiento de un nuevo candidato a primer ministro. La crisis se complicó además con la detención del ministro de Agricultura, Armands Krauze, del partido ZSS, bajo sospecha de abuso de poder.
Siliņa, segunda mujer en dirigir un gobierno letón desde la independencia del país en 1991, asumió el cargo en 2023 y citó entre sus logros el aumento del gasto en defensa hasta el 5 % del PIB. La ironía es que precisamente la defensa fue la grieta que terminó con su mandato.






























