El exministro británico de Sanidad Wes Streeting ha roto la disciplina interna del Partido Laborista al postularse abiertamente como sucesor del primer ministro Keir Starmer, y lo ha hecho cargando contra el mayor tabú de la política británica reciente: el Brexit. En un discurso pronunciado este sábado en la conferencia del think tank laborista Progress, en Londres, Streeting calificó la salida del Reino Unido de la Unión Europea como «un error catastrófico» y afirmó que el futuro del país pasa por regresar al bloque comunitario.
Las declaraciones llegan en un momento de debilidad notable para Starmer. Durante su mandato, el primer ministro mantuvo la postura de respetar el resultado del referéndum de 2016 para no perder el apoyo en los distritos industriales que votaron a favor del Brexit. Sin embargo, el estancamiento económico y las críticas a medidas como la reducción de las ayudas energéticas para el invierno han erosionado su autoridad dentro del propio partido. Las encuestas, además, reflejan un incremento sostenido de ciudadanos británicos que valoran negativamente los efectos de la salida de la UE.
Una alternativa con programa propio
Streeting no se limita a criticar: presenta una propuesta con contenido estratégico. Vincula la recuperación del comercio exterior y la cooperación en seguridad internacional a un acercamiento estructural a Bruselas, y se marca como alternativa programática frente a lo que describe como la falta de dirección del actual gabinete. Su cálculo político busca atraer tanto al electorado más joven y urbano como a quienes se han alejado del laborismo por su ambigüedad respecto a Europa.
Con todo, acceder al liderazgo del partido no es inmediato. Para abrir formalmente un proceso de destitución contra Starmer, se requiere el apoyo firmado del 20% del grupo parlamentario, lo que equivale a 81 diputados. Streeting ha señalado que prefiere una transición ordenada, con participación de varios candidatos, para evitar que el proceso parezca una maniobra faccional que reste legitimidad ante las bases.
Burnham y Rayner, también en la carrera
Esa cautela responde también a la presencia de rivales de peso. Andy Burnham, actual alcalde de Mánchester, ya ha obtenido el respaldo oficial de la dirección laborista para postularse a un escaño parlamentario vacante, paso imprescindible para poder optar al liderazgo del partido. Se espera que el Comité Ejecutivo Nacional cierre este lunes el plazo de candidaturas, y los analistas dan por segura su nominación formal, cuyo resultado se conocerá el próximo jueves.
Por su parte, la viceprimera ministra Angela Rayner también figura con fuerza en las quinielas internas. Con un sólido respaldo entre los sindicatos y las bases tradicionales del laborismo, su eventual candidatura fragmentaría aún más el escenario de apoyos y anticiparía una disputa organizada entre distintos sectores del partido.
La iniciativa de Streeting ha desplazado el debate interno desde la gestión cotidiana de los ministerios hacia una cuestión de mayor calado: el modelo de relación a largo plazo del Reino Unido con la Unión Europea. Lo que se dirima en las próximas semanas determinará no solo la continuidad de Starmer al frente del Gobierno, sino el rumbo de la política exterior y económica británica durante la próxima década.





























